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LXXIV
TOTEM Y TABÚ (*)
ALGUNOS ASPECTOS COMUNES ENTRE LA VIDA MENTAL DEL HOMBRE
PRIMITIVO Y LOS NEURÓTICOS
1912-3
Recibido el 10 de junio de 2007
PRÓLOGO
Los cuatro
ensayos que siguen, originalmente fueron publicados (con un título
que
ahora lo dejamos de subtítulo) en los primeros dos volúmenes
de Imago, una publicación
periódica dirigida por mí. Representan una primera tentativa
de mi parte de aplicar el
punto de vista y los hallazgos del psicoanálisis a problemas no
resueltos de psicología
social. De aquí que constituyen un contraste metodológico,
por una parte, con el extenso
trabajo de Wilhelm Wundt, el que aplica las hipótesis y métodos
de trabajo de la
psicología no analítica con iguales propósitos, y
por otra parte, con los ensayos de la
escuela de psicoanálisis de Zurich, que, al contrario, se esfuerza
en resolver los
problemas de la psicología individual con la ayuda de material
derivado de la psicología
social (Cf. Jung, 1912, 1913). Me adelanto en confesar que han sido estas
dos fuentes
los primeros estímulos que he recibido para mis propios ensayos.
Estoy plenamente consciente de las deficiencias de estos estudios. Sin
mencionar
aquellas propias de todo trabajo pionero, hay otras que requieren una
palabra aclaratoria.
Los cuatro ensayos reunidos en estas páginas están orientados
a despertar el interés de
un amplio círculo de lectores ilustrados, pero, en verdad, no podrán
ser comprendidos y
apreciados excepto por aquellos pocos que ya no son extraños a
la naturaleza esencial
del psicoanálisis. Buscan llenar la brecha entre estudiantes de
materias tales como
antropología social, filología y folklore, por un lado,
y psicoanalistas, por el otro. Sin
embargo, no son capaces de dar a cada lado lo que les falta, a los primeros
una
iniciación adecuada en la nueva técnica psicológica
o a los últimos un conocimiento
suficiente del material que espera tratamiento. Por consiguiente, ellos
deben
conformarse con atraer la atención de las dos partes y de promover
la creencia que una
cooperación ocasional entre ellos no podría menos que ser
beneficiosa para la
investigación.
Se hallará que los dos temas principales de los que derivó
el título del libro -
Totems y tabúes- no han recibido igual trato. El análisis
de los tabúes se ha adelantado
en forma de intentar una segura y exhaustiva solución al problema.
La investigación del
totemismo no puede menos que declarar: `aquí está lo que
el psicoanálisis ha podido
contribuir para elucidar el problema del totem'. La diferencia estriba
en el hecho que aún
hay tabúes entre nosotros. Aunque expresados en forma negativa
y dirigidos hacia otra
materia, en su naturaleza psicológica no difieren del `imperativo
categórico' de Kant,
que trabaja de manera compulsiva rechazando toda motivación consciente.
Por el
contrario, el totemismo es algo cercano a nuestras creencias contemporáneas,
una
institución religioso-social abandonada hace mucho como actual
y reemplazada por
nuevas formas. Dejó tras sí leves indicios en las religiones,
ritos y costumbres de los
pueblos civilizados contemporáneos y es objeto de modificaciones
de largo alcance aún
entre las razas donde mantiene su influencia.
Los avances sociales y técnicos en la historia humana han afectado
a los tabúes
mucho menos que al totemismo.
Un intento se ha hecho en este volumen para deducir el significado original
del
totemismo de los vestigios remanentes de él en la niñez,
de alusiones emergentes en el
curso del desarrollo de nuestros propios hijos. La íntima relación
entre totems y tabúes
nos conduce un paso más allá en el camino hacia la hipótesis
entregada en estas páginas;
y si al final resulta que estas hipótesis ofrecen una apariencia
de algo muy improbable,
no sería un argumento en contra de la posibilidad que se acercan
bastante próximas a la
realidad que resulta tan difícil de reconstruir.
Roma, septiembre de 1913.
PRÓLOGO PARA LA EDICIÓN HEBREA
A ninguno de los lectores de este libro le resultará fácil
situarse en el clima
emocional del autor, que no comprende la lengua sacra, que se halla tan
alejado de la
religión paterna como de toda otra religión, que no puede
participar en los ideales
nacionalistas y que, sin embargo, nunca ha renegado de la pertenencia
a su pueblo, que
se siente judío y no desea que su naturaleza sea otra. Si alguien
le preguntara: «Pero,
¿qué hay en ti aún de judío, si has renunciado
a tantos elementos comunes con tu
pueblo?», le respondería: «Todavía muchas cosas;
quizá todo lo principal.» Mas por
ahora le sería imposible captar esto, lo esencial, con claras palabras;
seguramente llegará
alguna vez a ser accesible a la indagación científica.
Para semejante autor, pues, es un suceso de índole muy especial
si su libro es
vertido al hebreo y puesto en manos de lectores para los cuales este idioma
representa
una lengua viva. Tanto más es ello así, cuanto que se trata
de un libro que estudia el
origen de la religión y de la moral, pero que no reconoce un punto
de vista judío ni
acepta restricciones favorables al judaísmo. El autor confía
empero en que ha de
concordar con sus lectores en la convicción de que la ciencia,
libre de prejuicios, de
ningún modo puede quedar ajena al espíritu del nuevo judaísmo.
Viena, diciembre de 1930.
I
EL HORROR AL INCESTO
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