Subjetividad
abusada/dañada, cual es su cualidad?*
Recibido el 23 de marzo de 2009
Lic
Sonia Cesio
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En ocasión de un juicio penal en curso por la denuncia de abuso
sexual de parte del padre a su hija Milagros, una nena de 7 años, hace
una consulta la madre. El motivo de la misma es que desea incluirme
como perito de parte en el juicio. Está preocupada por el ‘supuesto
poder’ del abusador: “va a pagar para ganar el juicio”;
la inquieta su novedosa actitud y dice :”mi marido me dijo que
me va a hacer pagar caro por lo que hice (se refiere a la denuncia).
Me dijo: “vas a ver
como vas a terminar! y que no me
va a mantener mas”. Esta mujer refiere no haber advertido
ninguna situación irregular antes de saber sobre las prácticas sexuales
del padre con su hija. La única conducta que se reprocha, es que durante
los fines de semana que el padre se llevaba las hijas a un campo a pasear,
se angustiaba y para aliviarse si iba al casino a jugar “para
distraerme”
La situación de abuso de esta nena fue conocida en la escuela,
a partir de juegos llamativos entre Milagros y Malena (compañeras de
grado) de 7 años; y Madona y Romina de 4 años; hermanas menores de ellas, y compañeras de jardin. Un día la
mamá de Romina (4 a) se
encontró con que su hija tenia la bombacha puesta del lado del revés.
Cuando le preguntó sobre lo ocurrido, esta nena le responde: “es
que jugamos con Madona a chuparnos la cola cuando vamos a hacer pipí.
A ella se lo enseñó Milagros”
Esta mamá relata lo ocurrido a la madre de Milagros y pide
explicaciones; pero Milagros llora cuando se le pide que hable de lo
que pasó y porque ocurrió: no emite ninguna palabra. Durante varios
días se le hacen preguntas que no contesta, no sale de la habitación,
no quiere ir a la escuela, no probó la comida....hasta que otra señora,
amiga de la familia materna logra acercarse a ella y que le cuente algunas
cosas. Dice: “eran juegos que hacíamos desde hace mucho con papá”...”pero
no me acuerdo bien como eran, él se debe acordar”...Esta mujer
le pide entonces, que le dibuje a su mamá lo que pasó, asi no tiene
que hablar de eso, ya que no tiene ganas y no le gusta.
Transcribo la viñeta que consta de una breve secuencia de dibujos
y expresiones, que Milagros hizo para su mamá (y que están incluídos
en el expediente del juicio):
1º- Los gráficos son figuras/palito que representan a dos personas:
una tiene la espuma (de baño) y la otra tiene un círculo que marca la
zona genital. Se acompaña
con las frases: “Cuando papá me baña me enjabona 2 segundos la
cola” ...” me enjabonó 5 segundos la cola”...”me
enjabonó 5 segundos la vagina” y agrega un cuenta de sumar: 12
+ 5+ 5 +5 = 37
2º- Hay más figuras/palito; una está tachada, más dos pequeñas
y una ‘femenina’ (con la forma de pelo de mujer) acompañada
de la frase: “me besó la cola cuando estaba dormida”. El
dibujo tiene remarcada la zona genital con un círculo, junto con la
letra ZZZZZZZZZZZZ....” y la frase: “No estoy segura del
beso, lo voy a ver cuando hable con la Dra”....
3º-Otra hoja escrita donde dice: “ No se si fue papá
y todavia pienso en mi sueño que no me gustó nada...Te acordás de que
papá me mordió la cola? Eso tampoco me gustó nada. No se quién fue el
de los besos en la chuchi, pero creo que fue papá. Y Malena (compañerita) me pellizca la cola; y Madona (la hermanita) una sola vez me
tocó la chuchi. Yo no sabia que eso estaba mal y que se hace cuando
uno es grande”
4º- Otro dibujo titulado: ‘Lo que pasó’ con un dibujo en la parte superior
izquierda (sigue la figura palito) que a la altura de la entrepierna,
tiene otra cabeza superpuesta con pelo de mujer.
Se acompaña de
la frase: “una chica le está chupando
el pene al chico...lo soñe 3 veces” En la parte inferior
de la hoja una frase que dice: “mamá, a mi me eso gustaba... soñar,
porque no sabía que estaba tan mal”. Se acompaña con otro dibujo
pequeño que parece un pene, (no está muy claro); con figuras palito
muy chiquitas y con la inscripción: yo lo soñe 3 veces.
5º-Cambian los gráficos (ya no son
figuras palito) Hay otro dibujo con hoja apaisada, de toda la hoja con
dos figuras de mujeres caminando juntas; con árboles a ambos lados que
tienen un agujero en su tronco . Dice “Mamá y Milagros”
6º- Otro dibujo con hoja apaisada, de toda la hoja con una
figura vestida de mujer sin pelo ni manos, ni pies, entre dos cuerdas, sujetas a árboles de ambos lados que
también tienen un agujero en su tronco y que dice “Para
Mamá”. Este gráfico está realizado con poca presión en el trazo
y con transparencias.
Circunstancias como las descriptas, son destituyentes de la
subjetividad de quien las padece. Cuando ocurre el abuso sexual
intrafamiliar, el daño que se produce es mudo y sordo ya que faltan
las palabras, y en cambio sobran los actos invasores del hijo/sujeto
diferente, que es tratado como extensión del universo parental, sin
reconocer diferencia alguna.
Semejante suceso, equivale a la muerte de la infancia, y en
su lugar se instala una erotización que conlleva sentimientos de odio
y excitación. En el ejemplo aparece una actividad aparentemente desexualizada,
como un juego infantil llevado a cabo con sus compañeritas y su hermana.
El otro privilegiado (madre – padre) da cuenta de la
identidad, de la estructura psíquica y de la interioridad concomitante:
en este caso está pervertida
esa relación.
En los gráficos detallados (no figuras palito) de Milagros
se advierte el agujero en el tronco de los árboles como el dato revelador
de este proceso.
El incesto consumado da cuenta de otro funcionamiento psíquico, ligado al
mundo del funcionamiento psicótico; con una doble vida, que implica
secretos respecto del mundo exterior a la familia y actos llevados a
cabo según leyes propias de ese grupo familiar.
Un indicador incipiente se observa en las transparencias, la
ausencia de manos, y pies (alusivas al sostén, al contacto) y con la
cabeza (representante del psiquismo) indiferenciada; datos observables
en el dibujo nº6.
El ASI no es asimilable al maltrato físico, ya que se trata
de un violencia mayor, con otra
cualidad y el daño ocasionado es múltiple: se extiende desde la confusión
de roles, a la indiferenciación de lugares, al aislamiento como tendencia,
al abandono parental y a la agresión relacional.
La familia se transforma en ilusoria, ya que se produce un pasaje del ámbito de cuidado
y protección a otro de abandono y desamparo; y cobra envergadura la
dificultad de distinguir entre el psiquismo parental y el propio.
El secreto da lugar a la inscripción de dos aconteceres: aquél que se
muestra, y otro que se oculta. La confusión del menor aumenta en tanto
recibe afecto y atención a cambio de su silencio: de la situación
abusiva y de las amenazas por parte del adulto abusador.
Sabemos que la madre otorga significaciones: de lo placentero,
de lo prohibido, de las necesidades, de los deseos. La función materna
en estos casos, está ausente: la mamá del ejemplo no habia registrado
‘ninguna situación irregular’
La denuncia es fuente de muchas complicaciones ya que en el
niño/a aparecen sensaciones de desintegración, culpa, vergüenza y miedo.
Es la principal causa por la cual se revelan esos episodios desplazados
en otro lugar y con otros personajes, en un intento de alejar lo ocurrido
del escenario original. En el ejemplo citado ocurrió en la escuela,
y se expresó a través de juegos con compañeritas con cierto ocultamiento,
hasta su descubrimiento.
La denuncia también conlleva un valor simbólico: posibilita
alguna defensa de la propia subjetividad, y la necesidad de descarga
de esa tensión que no se puede tramitar. Milagros refiere: “eran
juegos que hacíamos desde hace mucho con papá”. Es el efecto de
la necesidad de descarga y significación, ya que se transformaron las
‘acciones secretas’ en juegos entre pares.
En el menor que logra revelar la situación abusiva aparecen
dos tendencias contrarias que se imponen con la misma intensidad:
a)buscar la salida de ese somentimiento: Milagros juega con
su hermana y otras nenas hasta que dice: “creo que fue papá”;
b)la tendencia al borramiento subjetivo: ante la presión de
las preguntas que la llevarán a delatar a su padre dice: “No se quién fue el de los besos
en la chuchi...”
Es la inauguración de una subjetividad escindida, con una
economía libidinal trastocada y con la tendencia a la desinvestidura
(a expulsar las nuevas investiduras). Las conductas autoagresivas constituirán
la modalidad de búsqueda de nuevas inscripciones en un intento de ‘destruir’
esas huellas tanáticas.
Respecto de la intervención profesional también se plantea
una situación paradojal similar a la que se observa en el menor:
a)por un lado, la necesidad de realizar una intervención específica
y rápida, en función de proteger a ese niño/a y detener el abuso;
b) y por otro, la limitación de la intervención adecuada, ya
que la mayoría de las veces no se dispone de la opción legal (la prueba),
sumado a la confusión y el miedo del menor. Y es necesario cuidar de
que no se transforme en revictimización; ya que para los niños resulta
tortuoso hablar del abuso y los padres generalmente recurren a la desmentida;
tampoco se cuenta con un adulto confiable para resguardar al niño/a.
La labor terapéutica inicial está al servicio de la contención,
de establecer un vínculo confiable con el profesional, de aliviar el
miedo y la culpa, de esclarecer confusiones; y de armar alguna relación
posible con el padre denunciante, en favor del cuidado del menor. Y
hay que sumarle la dificultad de tramitar el conflicto emocional en
su complejidad.
Quedará para un tiempo ‘a posteriori’, el abordaje
de esta vivencia deshumanizante en función de la gravedad de lo ocurrido
y asi poder analizar qué efectos tuvo sobre esa estructura psíquica
la función parental fallida: cómo transcurrió el proceso identificatorio
con un padre abusador, cuales fueron las consecuencias de haber
pertenecido a un contexto familiar abandónico, el reconocimiento
de los impulsos autoagresivos y en base a ello acceder a la posibilidad
de resignificación.
Lo observado en la práctica clínica como derivaciones sintomáticas
de las circunstancias de abuso intrafamiliar son: las adicciones, los
procesos psicosomáticos, las depresiones recurrentes, las conductas
autoagresivas, la promiscuidad y las inclinaciones suicidas.
*Trabajo presentado
en la Jornada “Abusos, excesos, violencias y maltratos contra
niños: intervenciones en lo Real” –Jornadas de la Fundación
San Javier - 2005 http://www.sanjavierfundacion.org.ar/
**Email: cesio.sonia@gmail.com
Publicado en el libro “Abusos, excesos, violencias y
maltratos contra niños: intervenciones en lo Real”– Fundación
San Javier – Colección Psicoanálisis y Comunidad - 2006
No se han publicado los gráficos para proteger
la identidad personal.
Bibliografia:
‘Violencia y subjetividad’ – Beatriz Janin;
‘Abuso sexual infantil’ – Ruben M Dimarco en Cuestiones
de Infancia – Revista de Psicoanalisis de Niños - Vol 2 –1997
– Argentina
‘Amor y violencia en la constitución del aparato psíquico:
el incesto – Isabel Lucioni; ‘Etica y constitución subjetiva
– Beatriz Janin en la Revista del IX Congreso Metropolitano de
Psicologia: Etica, amor y violencia en la constitución de la subjetividad
– Asociación de Psicologos de Bs As – 1997 – Argentina
‘Las técnicas proyectivas y el proceso psicodiagnóstico’
- Tomo I y II – Siquier de Ocampo, Maria L; Garcia Arzeno, Maria
E; Grassano de Piccolo, Elsa y colaboradores – Ed Nueva Visión
– 1979 – Bs As – Argentina
"Recuerdo, repetición y elaboración" - “Totem
y Tabu” – S. Freud
- Obras Completas – Amorrortu
Editores - 1997 – Argentina -
E-mail:
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