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DEJAR SAN MARTÍN DE LOS ANDES*
Recibido el 22 de abril de 2007 María Isabel Bameule**
Es este un momento difícil para ellos y también
para padres y hermanos.
¿Cómo pasó tan rápido el tiempo? ¿Qué va a elegir? ¿Lo podremos ayudar?, ¿Dónde va vivir y con
quién? Son algunas de las preocupaciones.
En mi trabajo con adolescentes ya sea en tratamiento
o realizando Orientación Vocacional
me tocan cotidianamente estos temas y sobre ellos quiero hacer
algunas reflexiones.
TENER QUE ELEGIR
Gran parte de los jóvenes lo vive como una decisión
impostergable como una obligación. No es su decisión libre dejar San Martín, el hecho de que no haya otras
opciones en la localidad los pone en esta situación los condiciona.
Es común escucharles decir “No sé todavía que voy a estudiar pero
me voy a ir” o “me tengo que ir”.
Para estudiar tienen que irse. Esto implica un proceso de desarraigo que
no todos están preparados a los 17 o 18 años para enfrentar.
"SI NO
TE VAS AHORA VAS A SER UN VAGO"
El temor de muchos adultos y también de algunos
chicos es el que si no se van se conviertan en vagos. Esto ejerce presión
como si se quisiera expulsar a los chicos pese al dolor que causa esto.
Muchas veces resulta negativo ya que en algunos por características
personales, maduración o situaciones familiares que atraviesa el joven,
no se encuentra en ese momento preparado para alejarse.
Además de que el cambio resulta muy abrupto:
nueva localidad, nueva casa, nuevos compañeros, a veces vivir
solo, manejar su dinero, administrarse.
" EL DESPEGUE DESDE LOS
PADRES"
En otras situaciones a los padres les cuesta mucho
desprenderse del hijo y si bien el estudiante tiene ganas de irse y,
aunque sienta temores, la idea lo atrae, estas
dificultades de los padres influyen en él indirectamente haciendo
que dude y no pueda elegir, tomar una decisión.
Surgen así obstáculos, a veces esto ocurre también
en relación a novios o novias que se quedan.
Siendo que muchos (la mayoría
de la población) de San Martín son venidos. Hay padres que reviven el
desarraigo de su familia de origen cuando ellos emigraron al Sur. Entran
en juego situaciones subjetivas y se reactivan vivencias pasadas. Las
familias se sienten muy movilizadas.
LOS CHICOS
QUE VUELVEN
Es común en el pueblo enterarse de que fulanito
volvió. Puede ser que no haya elegido bien la carrera pero considero
que la mayor parte de las veces confluyen otros factores. La dificultad
para adaptarse al nuevo lugar, a la convivencia con amigos, o parientes.
El sentirse desubicado en una ciudad tan distinta a la nuestra. La inseguridad.
La forma de moverse aquí con familiaridad en contraste
con el anonimato de las grandes ciudades. Todo esto junto a su crisis
adolescente.
En muchos casos antes de irse evalúan las ventajas
del cambio pero luego en lo cotidiano también surgen las contras.
Esto se vive muchas veces como un gran fracaso
del chico y de la familia. Hay
gran preocupación en algunos porque pierda un año. Y no necesariamente
es así.
A muchos, este tiempo les sirve para madurar,
hacer el proceso de despegue y poder irse fortalecidos y más seguros.
(se ve mucho en las consultas) .
En ese momento no estaban emocionalmente preparados.
Si se quedan, aunque no sea algo definitivo
es importante que puedan hacer algo, buscar un trabajo o estudiar,
realizar algún curso, en fin aprovechar lo que sí ofrece la localidad.
Para esto es necesario el apoyo de sus padres.
Desde el colegio sería fructífero trabajar este
tema desde 4to año; en Talleres, organizar charlas con profesionales
de diferentes disciplinas.
No sólo trabajar el tema de la información sino la creación de espacios
de intercambio para que puedan manifestar las expectativas, los miedos,
los proyectos.
Es importante tener en cuenta a los chicos y chicas
que desearían pero no pueden ir a estudiar. Brindarles apoyo y orientación.
Pensando de qué forma pueden lograrlo,
buscando opciones, becas, pensiones, vivienda compartida. Trabajar para
costearse los estudios o ahorrar para irse.
También analizar las posibilidades de estudiar
en la localidad o buscar carreras a distancia.
Cómo nos preparamos los
padres y cómo los preparamos.
¿Vamos delegándoles de a poco responsabilidades
para que el cambio no sea tan brusco? O hacemos todo por ellos. Les
ayudamos a sentir que pueden manejarse bien en un lugar nuevo, hacerse
cargo de sí mismos.
Es necesario que los padres puedan reflexionar
esto en estos últimos años del secundario.
No podemos abarcar todas las situaciones diferentes
que se plantean. Sabemos que es un momento difícil para ellos y las
familias. Es importante que sepan y sientan que aunque lejos igual los
padres los acompañan.
También junto al dolor de la partida está la gratificación de los padres al ver
que sus hijos crecen y se desarrollan
lejos de ellos sacando lo mejor de sí mismos, aprendiendo a resolver
situaciones y madurando. Sentiremos que aunque los extrañemos mucho
les hemos dado herramientas para manejarse, y cuando llegue el verano,
ambos disfrutaremos el reencuentro.
*Publicado
en La Bandurria - Diario local - Año 2003
**Psicóloga
Email:
mariaisabel@smandes.com.ar
E-mail: info@enigmapsi.com.ar
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