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PSICOLOGIA COMUNITARIA EN ARGENTINA*
Reconstrucción una práctica
psicosocial en la Argentina.
Recibido el 29 de junio de 2004
Tercera parte
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B. 7. Rol del psicólogo social
En caso analizado, el psicólogo social, fue contratado como consultor
externo con el fin de facilitar un encuadre de trabajo para un número
heterogéneo y amplio de actores sociales.
Facilitó la discusión y elaboración de temores y ansiedades que la tarea
y el campo de interacción generaba. Esta tarea fue realizada con 1)
los equipos técnicos gubernamentales responsables de los sectores de
educación, salud, tierras, agricultura; promoción social; 2) los dirigentes
de las asociaciones rurales y 3) grupos de pobladores participantes
de las reuniones de trabajo.
Este nivel de intervención para los items 1 y 2, fue un tarea previa
al trabajo de campo.
Se identificaron un número de habilidades sociales, que fueron transferidas
a los diferentes actores sociales, facilitando el trabajar asociativo
y voluntario, ampliando de este modo el grado de influencia de la población
en las autoridades gubernamentales.
Caso C (18)
Sistema integral de atención en salud mental para una comunidad. Una
propuesta comunitaria en salud mental. (19) (20)
C.1 Problema abordado
El Centro de Estudios Humanos AIGLE, es una asociación cuyo objetivo
es el desarrollo de mejores condiciones en las tramas sociales en las
que se desempeña, a través de la generación de programas de impacto
socio-comunitario. En 1982, las autoridades del hospital de la localidad
de Baradero, situada en la Provincia de Buenos Aires. solicitaron la
organización de un sistema de atención comunitaria en el área salud
mental. La población de la mencionada localidad, con una población de
30.000 habitantes carecía de una infraestructura que pudiera dar cuenta
de dicha problemática incluso en el nivel de la atención terciaria.
Se efectuó una evaluación de necesidades que permite centrar las características
en dicha área, así como las problemáticas particulares que involucraban
trastornos, tendencias, y especificidades culturales de dicha comunidad.
Se determina así que el ámbito de la salud mental no contaba con profesionales
interesados en incorporarse al sector de prestación pública por la baja
rentabilidad, disidencias políticas con el gobierno municipal y déficit
teórico técnico en la capacitación para este tipo de servicio. Esto
generaba una privación para la población que requería de dicho servicio,
la cual debía trasladarse a ciudades vecinas distantes no menos de 60
kilómetros, lo que suponía un gasto para el solicitante o para el municipio.
La prestación en estas condiciones tiene un efecto de disminución en
la calidad de la atención lo cual lleva a un aumento del nivel de deserciones.
Se planteó entonces cubrir el aspecto relacionado con la atención clásica
en la prestación de psicoterapia, extendiendo el servicio requerido
a los niveles de prevención primaria y secundaria.
Los principios que guiaron el programa fueron:
C.5.1. considerar la necesidad de involucrar a los diferentes niveles
de la comunidad en una participación activa.
C.5.2. lograr una conciencia de los riesgos y costos que para la comunidad
tenía una desmesurada o descontrolada tendencia al crecimiento de la
patología mental en todas sus formas.
C.5.3. destacar la necesidad de involucrarse en una intensa tarea de
educación y promoción de la salud, basada en un plan racional de prevención
primaria.
C.5.4. generar los recursos que permitieran que los niveles de interacción
de dicha comunidad (políticos, recreacionales, religiosos, laborales),
se identificasen con la pro puesta.
C.5.5. acentuar los aspectos educativos como un campo facilitador para
una mejor calidad de vida; pudiendo ser ésta, controlada por los mismos
actores que la demandan.
C.2. Estrategia de intervención
Un primer punto considerado fue el costo operativo del programa, que
involucraba gastos de traslado, estadía, etc. que difícilmente podían
ser solventados por los psicólogos involucrados, por lo cual el Centro
de Estudios Humanos AIGLE se convierte en entidad patrocinante del proyecto.
Se generó un programa para posibilitar a los psicólogos participantes
cubrir los días de la semana con su presencia de modo de repartir esfuerzo
y tener presencia en la comunidad.
Luego se ejecutó un plan de difusión del programa en distintos ámbitos
de la comunidad y a través de distintos canales de difusión para dar
a conocer la existencia de la propuesta de trabajo comunitaria.
La difusión del programa en la primera etapa contempló intervenciones:
1) indirectas, en las que se prepara el terreno, 2) directas, que son
operativas.
El inicio de la intervención estuvo destinada a eliminar el prejuicio
arraigado en la cultura de la población respecto a su concepción sobre
la salud mental y el rol del psicólogo.
Se tendió a modificar estos prejuicios en función de presentar el accionar
del psicólogo inserto en la trama comunitaria a través de su participación
en actividades solidarias de distinta índole difundidas en periódicos
y la emisora local radial.
El objetivo logrado fue convertirse en figura de consulta a la hora
de plantear problemáticas de índole social. En este sentido se dio prioridad
a planes de promoción de salud en distintas áreas como educación y recreación
poniendo especial énfasis en la población juvenil a través de un programa
que contuviera su problemática, orientara sus proyectos, desarrollara
sus capacidades creativas, les permitiera en definitiva integrarse en
su ámbito social sin premisas falsamente adaptativas .
Para ello se idearon ofertas de servicios en escuelas, hospicios, parroquias
y clubes, modelos que generan conciencia colectiva respecto a los problemas
involucrados.
C.3. Diseño de la intervención
El programa se organizó teniendo en cuenta la infraestructura que ofrecía
el hospital, lugar en el que se instaló un nivel de acción central desde
y hacia el que circularía la información procedente de la comunidad.
El esquema de referencia por su capacidad de abordar diferentes niveles
de la problemática fue el Modelo Integrativo de Atención en Salud Mental
de Héctor Fernández Álvarez (1987-88).
Este modelo teórico es un enfoque de trabajo en salud mental en general,
que define tanto la manera de abordar situaciones patológicas como normales,
no es exclusivamente terapéutico y sostiene la utilización del medio
social como terapia. Sugiere el modo de maniobrar el contexto social
para operar acciones terapeúticas abarcando la asistencia general.
Un supuesto fundamental de este modelo es que todo fenómeno psicológico
debe ser considerado como una construcción de significado que surge
de la interacción de dos ejes: los fenómenos biológicos y sociales,
y el cruce interactivo entre fenómenos individuales y socioculturales.
En el punto medio de ambos ejes se sitúan los fenómenos psíquicos concebidos
como construcciones. Este planteo constructivista sostiene una concepción
interactiva entre personas y ambiente socialmente concebido.
El modelo echa mano del Paradigma del Procesamiento de Información para
la descripción de los fenómenos psicológicos actualizado a la luz de
las modernas teorías motoras del funcionamiento del comportamiento.
El modelo plantea que todo tipo de intervención se reduce a propiciar
situaciones de cambio en la conducta, entendiéndose por cambio en la
conducta, cambios en la estructura de significado.
Sobre la base de la evaluación de necesidades, se diseño una estrategia
que incidiera sobre bases operables facilitadas por la
campaña de información. Esta fase preparatoria de la acción, abre el
camino para la promoción de las estrategias disponibles que supone trabajar
sobre niveles motivacionales que garanticen el grado de colaboración
de la comunidad.
Este nivel prepara la fase de las intervenciones directas que suponen
distintos niveles que actuando integradamente den coherencia al programa.
Son estas:
C.3.1. asistencia de las crisis desde un punto de vista asistencial
y preventivo dirigido especialmente a temáticas de gran severidad, como
SIDA, drogadicción o alcoholismo.
C.3.2. captación de portadores para su atención en centros de asistencia.
El beneficio derivado es que se modifica el desconocimiento que se tiene
acerca de las posibilidades de revertir situaciones a través de la implementación
de tratamiento psicológico .
C.3.3. incremento de conductas protectivas en los integrantes de la
comunidad. Es un nivel de acción específicamente preventivo que incluye
programas de generación de sistemas de competencia tanto en población
sana como de riesgo.
El programa se desarrollo a modo de trama organizada radialmente con
áreas, de interconexión ( el hospital , centros de salud y las organizaciones
comunitarias).Cada una de ellas con distintos niveles de complejidad
en su capacidad de resolver los problemas que se le presentan; con recursos
propios (nivel 1); mediante la derivación a los centros de salud comunitario
(nivel 2) y hacia el efector central, el hospital (nivel 3).
Esta modalidad permitió receptar problemas y admisiones en cualquier
lugar de la trama y poder captar información de modo de operar en consecuencia
tanto par las necesidades de atención como de prevención, adecuando
programas específicos en este último caso.
El principio rector de este modelo de operación es el de la máxima eficiencia
con los menores recursos partiendo de una estructura centralizada que
receptando información que fluye muy facilitadamente, tome decisiones
en los distintos niveles jerárquicos de problematización planteada según
complejidad.
C.4. Procedimiento de abordaje
Fueron múltiples y abarcativos de los distintos segmentos económicos
de la comunidad tal como ha quedado expuesto se implementaron mecanismos
de difusión para promover el conocimiento del programa, en la idea que
la demanda de servicio comunitario se genera sobre la oferta previa
del mismos.
La municipalidad contactó con los periódicos locales y la emisora radial,
medios en los que se programaron charlas sobre distintos temas, tales
como adicción, familia, salud, etc.
Se publicitó la existencia de servicios en el hospital acentuando la
campaña entre los médicos.
Se realizaron campañas barriales casa por casa, seleccionando barrios
de bajo nivel socioeconómico, aislados del centro urbano.
La intervención fue realizada por cuatro psicólogos, dos asistentes
sociales y ocho agentes de salud. Se trabajo sobre tres escuelas con
jardín y primaria, dos secundarias, hogar de ancianos, hogar de niños,
tres barrios zonas y se conformó un grupo de veinte adolescentes con
los que se trabajo preventivamente.
C.5. Puesta en marcha de las intervenciones
El programa tomó contacto con la comunidad a partir de cuatro operadores:
C.5.1. Servicio social: difunde y promociona el programa, delimita y
organiza la actividad de otros técnicos en el sector de la población
en el que opera, convocando a los profesionales al terreno o bien derivando
a los usuarios hacia los servicios requeridos por su problemática. Participa
en el nivel central discutiendo las políticas de acción con el resto
de los representantes del programa y de la comunidad. Realiza entrevistas
personales o institucionales que le permite caracterizaciones generales
de riesgo psicopatológico y sugiere la intervención del técnico más
apropiado ya sea por derivación o por entrevistas concertadas en el
terreno.
Dado que no se contó con el número de agentes necesarios en función
del terreno a cubrir, se establecieron zonas de acción, delimitándose
tiempos de trabajo rotativos.
C.5.2.Medios de comunicación: por medio de la emisora local de radio,
de significativa penetración tanto en hogares, como en lugares públicos,
estación de trenes, comercios,etc. Se plantea "producir" los programas
con participantes que representan al grupo sobre el que se ejerce la
acción de prevención, que a su vez convoca a más personas a integrar
esa experiencia.
Se realiza un programa denominado "Bienvenidos al Tren", integralmente
desarrollado por adolescentes. Cada vagón corresponde a un bloque de
horario dispuesto por la emisora, abarcando temáticas diversas. Con
su difusión se van incorporando nuevos miembros que de escuchas se transforman
en participantes gestores.
En los medios gráficos se publican notas sobre temas de interés.
C.5.3. Agentes de salud: son personas de alta motivación, a las que
se les capacita y habilita en acciones similares a las del asistente
social. Su acción implica recolección de información calificada para
los objetivos del Programa, así como y la acción en el terreno y la
facilitación para el ingreso y acción del psicólogo comunitario.
C.5.4 Equipo de asistencia: actúa como reserva de acción, en tanto las
consultas que atiende le son derivadas desde otros niveles del programa.
Actúa en el hospital, en consultorios habilitados, o en terreno. El
primer nivel de consultas que atiende, implica la transmisión de información
al consultante en forma de asesoramiento. Este proceso se verifica a
lo largo de algunos encuentros que pueden incluir a personas de su entorno
vecinal. Nunca se prolongan más de 5 o 6 encuentros, que es el tiempo
requerido para la modificación de comportamiento en función del tipo
de servicio.
La provisión de información, tenderá a la modificación o reorientación
de los canales de entrada o percepción de la realidad, o bien se utilizará
para modificar los mecanismos de observación vacaria, variando la significación
atribuida a dicha realidad.
Si el caso requiera de un abordaje más complejo, será derivado a los
consultorios externos, o de atención ambulatoria, publica o privada.
Algunos programas de atención prevén un arancelamiento que en el caso
de poblaciones de escasos recursos es gratis. Si bien existen recursos
municipales para internar pacientes severamente perturbados, se trata
de evitar dicha alter nativa en la idea de proceder con los recursos
del entorno familiar y sociales que aseguren la "continuidad social"
del paciente.
C.6. El Rol del Psicólogo
El programa se funda teóricamente en una concepción de la salud mental,
que supone un enfoque integrado de la misma. Esto supone la acción conjunta
de un equipo multidisciplinario que actúa en base a un ordenamiento
jerárquico por niveles del fenómeno psicopatológico.
La preponderancia del rol del psicólogo en todo el programa no se evidencia
en la acción concreta de operaciones y coordinación, sino en el objetivo
de modificar las condiciones de vida y las circunstancias que nos aquejan
y determinan.
El psicólogo intenta en esta propuesta comunitaria transmitir su preocupación,
más allá de las circunstancias contextuales de su trabajo, por la realidad
el mundo que nos rodea, para lo cual debe adaptar el conocimiento y
la técnica de que dispone con una lectura crítica, respecto de las condiciones
en que se produce la enfermedad.
La clave de esto está en concientizar respecto de las condiciones que
producen dichos trastornos y su relación con el ambiente.
Conclusiones Generales
Las condiciones de estudio y ejercicio expuestas, en la que se incluyen
aspectos académicos, políticos institucionales y socioculturales, generaron
una situación general que puede caracterizarse como de gran desorden
y desprolijidad en lo que hace a la sistematización de las experiencias
acumuladas.
Desde luego algunos puntos surgen como comunes en todos los emprendimientos:
asistencia técnica, capacitación, participación, carácter interdisciplinario,
organización e investigación -acción; pero sin recupero de la práctica
para la producción teórica y la sistematización de modelos de abordaje
que las expresen. Todas ellas han tenido dificultades en la continuidad
de estas experiencias en el largo plazo, debido a las dificultades presupuestarias
que garanticen frecuencia, dedicación y formación. Por otra parte no
existen espacios institucionales creados en los cuales puedan confrontarse
experiencias y desarrollar proyectos.
Es de señalar que en esta etapa de incipiente desarrollo para la psicología
social comunitaria se hace sentir el peso de la tradición clínica que
desde su creación orientó la formación de los profesionales de psicología.
Es por ello que un porcentaje mayoritario de los proyectos encausados
desde una perspectiva comunitaria se orienta al campo de la salud mental.
Puede afirmarse que esto es un desafío para el enfoque comunitario,
la sistematización, el rigor metodológico y la producción teórica que
este campo requiere. Es alentador el observar la participación en proyectos
y programas del psicólogo en equipos multidisciplinarios. Si bien tomará
tiempo el que profesionales del campo de las ciencias sociales puedan
visualizar al profesional de la psicología como un colaborador munido
de los recursos metodológicos necesarios para dicha integración.
De estas afirmaciones y de las experiencias anteriormente descriptas
desprendemos como conclusión una creciente afirmación del rol del psicólogo
en la evaluación de necesidades, el diseño de modelos y planificación
de la intervención.
Una de las dificultades ha sido la de delimitar el campo de la psicología
comunitaria como campo de la psicología social aplicada en la cual se
confunden aspectos teóricos y metodologícos de las ciencias sociales.
De las definiciones analizadas (Marin.1989), (Montero.1984), (Bloccher,
Biggs.1986) es difícil encontrar aspectos comunes y un desarrollo posterior
deberá vincular la confluencia de distintas disciplinas que toman a
la comunidad como objeto de abordaje teórico - práctico.
Sería un reduccionismo abordar esta situación denunciando las limitaciones
o las dificultades en las definiciones. Es necesario en este momento
un espacio más amplio para la discusión epistemológica de este territorio
donde confluyen las ciencias sociales. No es posible referirse a un
único paradigma, en todo caso a paradigmas contrapuestos, es decir concepciones
diversas acerca del hombre y el mundo.
Desde el punto de vista de la generación de conocimientos en este caso
se hace indispensable ubicar nuestra práctica en un contexto de países
capitalistas dependientes en crisis estructurales y que las comunidades
se expresan con formas de conciencias desiguales que se reflejan en
modos de relaciones asimétricas y clientelar. Nuestra práctica debe
evitar replicar modelos descontextualizados, evitando apropiaciones
acríticas.
Para concluir observamos como un objetivo de mediano plazo contar para
el fortalecimiento de la disciplina en nuestro país con un marco político
que sostenga la formación de psicólogos comunitarios, la realización
de proyectos con la integración de estos profesionales y crear espacios
para la difusión de las experiencias.
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Notas
[18] Lic. Eduardo Niscenboim
[19] Lic. Eduardo Niscenboim
[20]. Centro de Estudios Humanos AIGLE. Programa coordinado por el Lic.
Alejandro Vidal.
CHINKES, Silvio; LAPALMA,
Antonio; NICENBOIM, Eduardo.
*Publicado en. Psicología Social Comunitaria. Contribuciones Latinoamericana.
Wiesenfeld E. Sánchez, E. Facultad de Humanidades. Venezuela Editorial
Tripykos. 1995.
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