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PSICOLOGIA COMUNITARIA EN ARGENTINA
Reconstrucción una práctica
psicosocial en la Argentina.
Primera parte
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a la Tercera parte
CHINKES, Silvio; LAPALMA,
Antonio; NICENBOIM, Eduardo.
Publicado en. Psicología Social Comunitaria. Contribuciones Latinoamericana.
Wiesenfeld E. Sánchez, E. Facultad de Humanidades. Venezuela Editorial
Tripykos. 1995.
Introducción
En Argentina, a diferencia de otros países de América Latina, el desarrollo
de la psicología fuera del escenario clínico y más especialmente en
su aplicación y vinculación con la problemática comunitaria ha sido
limitado.
En comparación al desarrollo alcanzado por la psicología clínica y fundamentalmente
por el psicoanálisis, la denominada psicología social-comunitaria, no
ha podido exceder los marcos de las experiencias puntuales y de algunos
desarrollos teóricos que aunque sustantivos en muchos aspectos, no lograron
consolidarse como fuente de insumos permanentes y enmarcar un práctica
que fue, en general, marginal al camino profesional tradicional.
Principalmente dos procesos paralelos se anudan para limitar este desarrollo:
uno fundante que encuadra la historia político -institucional de nuestro
país, en los últimos 50 años, y el otro convergente que encarna la singular
historia de una práctica profesional que la vincula casi con exclusividad
al psicoanálisis.
Probablemente sea este último, un campo de interés para futuras investigaciones.
Por ello pensar en una historia de la psicología comunitaria, es en
primer lugar, poder reflexionar en las razones de su retraso como práctica
empírica y teórica en Argentina.
En relación al primer proceso cabe señalar , como obstáculo central
en el mismo, una vida política institucional signada por dictaduras
militares, con escaso interregno democrático, que marcaron férreamente
los límites de cualquier práctica que pretendiera trascender los estrechos
marcos permitidos. En el caso específico de la psicología, las posibilidades
de situarse en un escenario más amplio técnico-práctico sólo podría
realizarse con grandes costos personales y sin una continuidad que le
posibilitara la acumulación de capital simbólico.
No es necesario desandar aquí el camino que de cuenta de las represiones
y horrores de esta historía, lamentablemente, bien conocida por ser
en muchos casos un patrimonio común de la historia latinoamericana,
pero si es importante especificar las singularidades que tuvieron en
nuestro país, especialmente por sus alcances para el análisis del tema
de este artículo.
En primer lugar la extensión del protagonismo militar en nuestra historia
y la imposibilidad hasta 1983-1989, de concretar un ciclo completo democrático
durante décadas.
En segundo lugar, la forma en que se fue internalizando a nivel de la
sociedad civil, especialmente en sus capas medias, el terror como bagaje
presente en su vida cotidiana y por lo tanto en la producción de conocimientos,
especialmente a partir del golpe militar de 1976.
En tercer lugar las características profundamente reaccionarias de las
clases dominantes en nuestro país, vinculadas al pensamiento militar
y a una Iglesia mayoritariamente preconciliar, que fueron construyendo
un Estado que nunca permitió ni siquiera mínimos espacios de debate.
A diferencia de otro países latino-americanos que soportaron igualmente
dictaduras militares que mantuvieron resquicios por donde algunos científicos
sociales pudieron seguir produciendo.
Esto significó un estancamiento de las ciencias sociales, especialmente
en aquellos que hubiesen podido vincularse con una práctica cuestionadora.
En este sentido la posibilidad de desarrollar una psicología comunitaria
que pudiera insertarse en aquellos espacios sociales excluidos de la
participación política y expropiados de la riqueza social fue una tarea
aislada.
De todas maneras está actividad aunque dispersa, tuvo exponentes significativos,
como veremos más adelante, pero no pudo acumular experiencia sustantiva
como para repensar a partir de los elementos paradigmáticos que todo
nuevo campo supone, la práctica profesional.
En conjunción con un contexto político social restringido, el desarrollo
masivo del psicoanálisis sesgó profundamente esta práctica y la construyó
desde una lectura casi exclusivamente psicopatológica e individual.
Obviamente nos estamos refiriendo a procesos generales que no pretenden
desconocer los muchos casos de rupturas y cuestionamiento que se plantearon
en estos años, sino dar cuenta de la funcionalidad de un modelo de trabajo
con el "habitat" territorial en que se sitúa.
I Antecedentes de la psicología social comunitaria en Argentina
Es imposible entender la aparición de la psicología social comunitaria,
sino se investiga la definida influencia del psicoanálisis en la formación
de las primeras generaciones de psicólogos.
La psicología surge en la Argentina como carrera en el año 1958. Desde
sus inicios estuvo claramente influenciada por el modelo médico que
orientó la formación y la práctica profesional hacia el campo de la
clínica.
En una primera etapa la Asociación Psicoanalítica Argentina, que orientó
los primeros años del rol profesional, impuso una decidida impronta
clínica al quehacer psicológico que marcó un sello de identidad para
generaciones de psicólogos que aprendieron a pensar el discurso social
en términos de modelos intrapsíquicos.
En una segunda etapa, en la década del 70, se observa la presencia de
psicólogos, discípulos de aquellos que introdujeron el psicoanálisis
en la Universidad, fundamentalmente preocupados por reivindicar la legalidad
del rol profesional reclamando la posibilidad del ejercicio clínico.
Es importante señalar la existencia de un contexto que favorecía un
modelo de país, con una élite intelectual revolucionaria cerrada a modelos
de integración a los que calificaba de reaccionarios y que enmarcaba
su lectura en la interpretación del neocolonialismo en América Latina.
(1)
Con este modelo coexiste, una lectura de la teoría y práctica social
que la identifica como subversiva.
De modo que un planteo de abordaje psicológico social basado en principios
psicológicos, cae en este campo de confrontación.
Más recientemente comienza la difusión del pensamiento de Jacques Lacan
en la actividad privada y en las universidades.
Si bien hubo un acento en esta orientación, la búsqueda de nuevos espacios
diferenciados del psicoanálisis generó alternativas teóricas y prácticas.
El psicólogo argentino creció en la creencia de que la psicología es
clínica y ésta psicoanálisis, lo que ha generado el conocido hecho de
que en Buenos Aires, sea la capital de dicha práctica, por el número
de analistas y la fecundidad de su producción teórica. (aproximadamente
25.000 psicólogos, 9.000 en Capital Federal).
Esto coincide con la afirmación de Ardila (1986) de que los departamentos
de psicología y las posiciones de mando en la disciplina han estado
desde los inicios, y diríamos hasta bien entrada la década del 80, en
manos de médicos, psiquiatras y psicoanalistas.
Los antecedentes mencionados conformaron un perfil de psicólogo desconectado
de otras fuentes bibliográficas, metodológicas y epistemológicas, que
la disciplina desarrolló a nivel mundial.
Es importante señalar dentro de esta perspectiva histórica de la psicología
social comunitaria, el aporte que se deriva de la experiencia de trabajo
comunitario de Enrique Pichón Riviere, el cual introduce el pensamiento
de Kurt Lewin y la noción de laboratorio social.
Esta experiencia realizada en 1959 en Rosario, reunió a estudiantes
de diversas facultades dispuestos a trabajar en problemas concretos
de la comunidad en el campo de las relaciones humanas, las relaciones
industriales y la educación. Contó con el apoyo del Instituto Argentino
de Estudios Sociales (IADES), la facultad de Ciencias económicas, el
Instituto de Estadísticas, la Facultad de Psicología y el Departamento
de psicología de la Facultad de Medicina. Este trabajo comunitario fue
el punto de partida para las investigaciones sobre los grupos operativos.
(2)
En la década del 60 y particularmente la primera parte de la del 70
surgen importante de iniciativas de carácter comunitario, en salud mental,
vivienda y educación.
Es Bleger (1966), quien tempranamente se preocupó por la temática y
definió el rol del psicólogo en el campo institucional y comunitario.
Para este autor esta tarea implicaba un doble pasaje en el rol del psicólogo:
por un lado de una actividad centrada en la curación de la enfermedad
a un enfoque de prevención de la salud; por el otro un pasaje de un
enfoque individual a uno social. Este último implica modelos conceptuales
propios y campos de aplicación específicos. (3)
Las intervenciones comunitarias, se realizan en "estructuras tan complejas
que constituye una verdadera constelación multifactorial integrada por
todas las actividades, instituciones, normas e interacciones que se
dan en una comunidad" .(4)
Desde la cátedra de Higiene Mental perteneciente al departamento de
Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de
Buenos Aires, se llevaron a cabo estudios sobre problemas de la comunidad
(tensiones de la comunidad, adolescencia y juventud, trabajo, niñez,
tiempo libre y familia), sobre las dificultades. prejuicios, resistencia
del propio equipo de trabajo, planificación sobre las diversas técnicas
a aplicar y evaluación de estudio y de la tarea.
Otras experiencias con la participación de psicólogos se efectúa en
el Programa de Erradicación de Viviendas de villas de emergencias (PEVE)
y el Plan de Núcleos Habitacionales Transitorios (NHT), antecedentes
recogidos por un grupo de psicólogos en el libro "Teoría y técnica psicológicas
de comunidades marginadas" (Harari.1974) (5)
Otro antecedente, en el cual es posible encontrar abundante documentación
escrita inédita, cintas grabadas y material elaborado, es la Experiencia
de Fortín Olmos, que se inscribe dentro de los modelos de desarrollo
de comunidades. Es posible reconocer dentro de su marco conceptual a
la escuela interaccionista de Bales y las técnicas no directivas de
Carl Rogers. Esta experiencia estuvo orientada a facilitar la transformación
de una población de hacheros nómades en agricultores, mediante el desarrollo
activo de una organización cooperativa. Esta experiencia dio origen
a la primera cátedra de Dinámica de Grupos de la Universidad del Salvador.
Actualmente existe material no editado que da cuenta de la experiencia
desde una perspectiva psicoanalítica.
Es importante destacar una experiencia que dentro del campo de la salud,
se acerca a un abordaje comunitario y de algún modo lo induce como modelo.
Se trata del Hospital Gregorio Aráoz Alfaro de Lanús (Provincia de Buenos
Aires), el cual incorpora a la oferta gratuita y pública de los servicios,
los principios de psiquiatría dinámica y la psiquiatría comunitaria,
transformando el modelo institucional con una propuesta interdiscipinaria
y comunitaria, poniendo el acento en la prevención primaria, gestando
un equipo de promoción y protección de la Salud. (6)
Fue éste un importante hito para posteriores programas comunitarios
en el campo de la salud, ya que poco tiempo después este equipo formula
el Primer Plan de Salud Mental para la ciudad de Buenos Aires. (1969),
que preveía tres niveles asistenciales, según el tipo de paciente y
la ubicación física de la población demandante: 1) servicios de psicopatología
en hospitales generales, 2) Centros de Salud con acción preventiva comunitaria
y 3) equipos de Salud Mental integrados en los Centros Municipales de
salud general" (Hirsch, Rosario. 1987). (7)
En el interior del país, desde la Universidad Nacional de Córdoba, en
la Facultad de Filosofía y Humanidades - carrera de psicología, entre
los años 1969/76 funcionó el Centro de Investigaciones en Psicología
Social, en el cual se trabajó en Psicología social aplicada a los siguientes
ámbitos: a) conducta desviada; b) administración pública y c) salud
pública. Este último dio origen al Programa intercomunitario de salud
Mental de Córdoba.(8)
Durante el mismo período se efectuó la investigación sobre la situación
mental de la ciudad de Córdoba, con el objeto de realizar un programa
integral de salud mental. (Marconi.1974) (9)
La recuperación de la democracia en 1984, al modificar el contexto políticoinstitucional
posibilitó que el psicólogo comenzará a repensar su inclusión en la
trama social. Por un lado aumentó la demanda de intervención en el campo
comunitario y por otro la crisis económica limita la práctica clínica.
A esto se le suma la decisión de la Facultad de Psicología de la Universidad
Nacional de Buenos Aires, al incluir en la formación materias y actividades
centradas en perspectivas sociales y comunitarias. A mediados de la
década del 80, las autoridades comienzan a desplegar una política de
relación con organismos internacionales y universidades extranjeras,
tendientes a incorporar información con el objetivo de modernizar y
actualizar su plan de estudio y aggiornar el perfil de sus egresados
.(10)
En Rosario, en 1984 surge el Proyecto de Asistencia a la comunidad -
Centros de Asistencia a la Comunitaria - CeAC, vinculado al departamento
de post-grado de la carrera de psicología. Sus objetivos están orientados
a:
- desarrollar un programa comunitario, a partir de la problemática de
la salud, mediante un modelo de prevención, con una metodología participativa
y de inserción comunitaria.
-aportar conocimientos y técnicas para la recuperación y creación de
los recursos apropiados para que la comunidad resuelva sus problemas.
- promover la producción científica e investigación, en la intersección
de las planificaciones de salud, educación y políticas sociales.
- desarrollar propuestas científicas en áreas que frecuentemente no
encuentran una inserción en los desarrollo curriculares tradicionales.
El programa se desarrolla en la ciudad de Rosario en un sector de 115
manzanas, involucrando a aproximadamente 26.000 habitantes. Hasta ahora
se han definido tres áreas de intercambios o relaciones prioritarias.
Estas son: 1) relaciones con el sistema general de salud; 2) relaciones
con el sistema general de educación y 3) las que corresponden al Centro
de asistencia a la Comunidad - CEAC con la comunidad .
A partir de 1986 se inicia en el campo de la salud comunitaria los Encuentros
de Salud, Atención Primaria en Salud y Participación Popular. Estos
eventos delimitaron el surgimiento de una Red en salud comunitaria y
líneas de capacitación. Esta última, está orientada a la formación de
agentes de salud comunitaria. Se han realizado dos Encuentros Nacionales
y 14 talleres regionales.
Detallaremos algunos aspectos, a partir de la evolución del trabajo
comunitario desde el Estado, especialmente en el área del desarrollo
comunitario y de algunos programas sociales más recientes, llamaron
nuestra atención y en la cual pudo comprobarse la presencia de psicólogos
orientando o influyendo en la conceptualización y operacionalización
de dichos programas.
Es Cardarelli quién a partir del análisis del marco normativo de los
documentos teóricos, técnicos y operativos de la Dirección Nacional
de Promoción Social propone distintas etapas referidas a las ideas prevalecientes
sobre el Desarrollo de Comunidades a lo largo del lapso considerado
en el estudio.
Establece cuatro etapas que transcurren entre los años 1966 a 1983,
cada una de ellas caracterizadas por estar vinculadas a un modelo de
desarrollo originado en organismos internacionales y en las condiciones
sociopolíticas del país. Estas etapas son:
Etapa A: La institucionalización del desarrollo de comunidades
(1966-72)
Corresponde al período marcado por la influencia de la Alianza para
el Progreso y de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL),
donde la noción de desarrollo es equivalente a desarrollo económico
a partir de procesos de planificación. En el área rural la revolución
verde, tendrá continuación con el modelo de desarrollo rural integrado.
En 1970, se promueve en la Argentina la creación y consolidación de
organismos provinciales de desarrollo de la comunidad.
La incorporación al aparato estatal de profesionales, fortaleció este
tipo de programas, cuya creación, paradójicamente corresponde a un gobierno
militar.
Etapa B: Revisión crítica institucional (1973-75)
Durante este período se cuestiona el modelo desarrollista, aparecen
documentos sobre la participación popular. La concepción vigente es
que la dependencia y la explotación son consecuencia del desarrollo
capitalista. "Comunidad" pasa a ser el motor del cambio social y comienza
a cuestionarse ideológicamente el término. La concientización de la
población pasa a ser la meta de este tipo de programas.
En el contexto latinoamericano la experiencia chilena con el gobierno
de Allende, la Revolución Peruana del General Velazco Alvarado llevar
a idealizar el rol transformador de la comunidad. En la República Argentina
el peronismo se apresta a gobernar nuevamente y la guerrilla radicaliza
sus posiciones.
Etapa C: La gestión tecnocrática de la Organización (1976-1980)
Desde los organismos internacionales, se abre paso al tema de las "necesidades
básicas" y a un enfoque de desarrollo que trata de integrar las sociedades
rurales y urbanas reduciendo las disparidades sociales. En los foros
internacionales se comienza a hablar de "promoción social o promoción
humana" (11)
Con la ruptura del ciclo democrático por el "Proceso de Reorganización
Nacional", la idea de trabajo comunitario, el interés por la marginalidad,
por lo social, quedan vinculados a la ideología marxista. Para los profesionales
del tema, el desarrollo de comunidades pasa a ser una técnica de trabajo.
Comienza en esta época a tomar fuerza la orientación que da énfasis
al trabajo interdisciplinario en el campo social, la aplicación de nuevas
tecnologías de transformación social, tratando de incluir a los grupos
marginales en el aparato productivo.
Durante este período el desarrollo de las zonas fronterizas centraliza
el trabajo comunitario desde el Estado.
Etapa D. La Organización Ilustrada (1981-1983)
En los organismos internacionales, la participación es en-tendida como
un elemento determinante del desarrollo. La discusión se desplaza hacia
los temas de política y planificación social. La planificación es entendida
como la contribución a las políticas públicas para promover una mayor
igualdad de oportunidades posibles.
En este período en el desarrollo de comunidades no sólo se incorpora
la capacitación como forma de poder dotar de habilidades y destrezas
los proyectos, sino para garantizar la transferencia de habilidades
a potenciar las organizaciones, aún en ausencia de equipos externos.
Las elecciones del año 1983 movilizan a la comunidad científica local.
Desde el gobierno se implementan programas de alcance nacional, el programa
alimentario nacional, el programa nacional de alfabetización, el programa
social básico y el proyecto de acción popular. Todos ellos con potencialidades
sinérgicas (12) en la solución de las necesidades básicas y tienen por
común denominador la participación y la solidaridad comunitaria.
El programa alimentario nacional (PAN) de 1984) estaba destinado a enfrentar
la crítica situación de deficiencia alimentaria de la población más
vulnerable (familias sin trabajo, familias numerosas, familias con mujeres
embarazadas y menores de seis años). Definido como un programa de emergencia
con una duración de dos años, posteriormente fue renovado. De todos
los Programas mencionados es el único que a la fecha de la presentación
de este trabajo aún existe, pero con resultados lejanos a los inicialmente
establecidos.
Un equipo interdisciplinario planificó un modelo de intervención comunitaria.
Esta no tuvo continuidad por no poder coordinar los aspectos vinculados
con la racionalidad política, con sus tiempos, valores y formas propias
de la racionalidad técnica.
El programa social básico tenía por objetivos dar asistencia técnica
a los municipios para la puesta en marcha de programas y proyectos.
Este tipo de asistencia no sólo facilitaba el apoyo en los aspectos
financieros, sino que garantizaba la capacitación de equipos técnicos
y el apoyo al desarrollo organizacional de instituciones de base (Juntas
Vecinales, Comisiones de Fomento).
El Proyecto de Acción Popular de la Secretaría de Cultura de la Nación
tenía por objetivos desarrollar una política institucional rescatando
la pluralidad cultural del país, descentralizando las decisiones y promoviendo
la participación a partir de la cultura.
La riqueza de esta experiencia consistió en reunir a profesionales de
las ciencias sociales, distintas disciplinas artísticas, especializadas
en investigación participativa, educación por el arte y animación sociocultural,
realizando trabajo en barrios y zonas rurales.
En el área de la salud, en el espacio metropolitano debe mencionarse
el Plan Piloto de Salud Mental Boca-Barracas, que se propone promover
la participación de la comunidad con el tratamiento de sus problemas,
trabajar la problemática de la salud mental disminuyendo los prejuicios
de la población en este tema.
Otro de los antecedentes de importancia es el Programa de Capacitación
para la Gestión de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
(FLACSO) iniciado en 1975, como alternativa a los programas de planificación
vigente en esa época. Se propone romper el divorcio entre el diagnóstico,
la gestión y la toma de decisiones. Enfatiza el entrenamiento de todos
los actores sociales, en estilos participativos de gestión.
En 1977, a pedido de la UNESCO, el ciclo cesa en Argentina y continúa
en América Latina. A partir de 1984, se reinicia el programa con el
nombre de Planificación Integrada y Participativa de Programas y Proyectos
con desarrollo en varias provincias argentinas.
Debe mencionarse la propuesta de articular: a) las fases del cambio
social planificado (Lippitt P; Watson, y Westley.1970) , con procesos
participativos, b) las habilidades sociales y c) tecnologías sociales
en procesos de cambio social en el plano del desarrollo local (Lapalma:1988).
Esta propuesta, con un sinnumero de intervenciones comunitarias , ha
sido también una estrategia de capacitación de equipos técnicos y de
formación de agentes comunitarios en varias provincias argentinas. La
experiencia y contenidos ha dado origen en 1986 a la cátedra de Estrategias
de Intervención Comunitaria, en la Facultad de Psicología de la Universidad
de Buenos Aires.
Otro de los antecedentes es la experiencia acumulada por las organizaciones
no gubernamentales (ONG). El espacio que estas instituciones delimitan
en el campo social, es significativo dentro del conjunto de prácticas
comunitarias, en la medida que configuran un terreno propicio y en gran
medida potencial para el desarrollo de la psicología social comunitaria.
Existen un centenar de ellas, algunas con muchos años de trabajo. EL
Instituto de Desarrollo Social y Promoción Humana (INDES) en el campo
del desarrollo rural; el Instituto de Cultura Popular (INCUPO), dedicado
a la educación popular; el Instituto de Servicios Agropecuarios del
Nordeste (ISAN) dedicado a la comercialización agrícola; la Asociación
de Vivienda Económica de Córdoba (AVE), la Fundación Vivienda y Comunidad.
estás últimas dedicadas a programas de construcción de viviendas por
el sistema de esfuerzo y ayuda mutua.
En los últimos años (especialmente a partir de la apertura democrática)
las actividades de estas organizaciones se ha intensificado Dada la
juventud de la mayoría de ellas (aproximadamente el 64% se originaron
en la década del 80), existe una dispersión de la información en cuanto
a las características de sus estrategias y estilos de intervención las
cuales desarrollan en áreas rurales y úrbanas.
Carlos Buthet, (1986) caracteriza los principios metodológicos de estas
organizaciones:
1. apoyo a organizaciones autogestionarias de los grupos trabajando
sobre necesidades básicas sentidas como prioritarias por los grupos.
2. Conducción de su propio proceso, implicando a los líderes naturales
en sus estructuras de la organización.
3. La gradualidad del proceso de solución de las necesidades mediante
la adecuación de la magnitud y complejidad de los proyectos a los que
el grupo se aboca.
4. El rol de las ONG, es fundamentalmente de asistencia técnica subsidiaria
que apoya y acompaña suministrando el elemento básico: información y
apoyo financiero en las gestiones ante organismos del estado y agencias
internacionales.
Desde el punto de la psicología social aplicada, el aporte más utilizado
en su práctica son las técnica grupales. Aún cuando la participación
de psicólogos sea escasa, las denominadas técnicas participativas, forman
partes del arsenal de instrumento metodológicos de gran parte de organizaciones
no gubernamentales (ONG).
Gran parte de los proyectos de desarrollo se basan en la metodología
de la educación popular y el desarrollo de programas de investigación
acción participativas.
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Notas:
[1]. Veamos un testimonio de la
época: "...En cuanto a la Psiquiatría Social, Comunitaria, la Comunidad
Terapéutica, los Centros de Salud Mental, los planes de Salud Mental
para la Comunidad, la Psiquiatría Preventiva, etc. tan en boga actualmente
-, se ubican todos bajo el común denominador que los califica de antemano:
su dependencia directa con el gobierno oficial con las Fundación de
turno". KESSELMAN, Hernán. Salud Mental y neocolonialsmo en la Argentina.
- Primera parte: Investigación, asistencia y docencia. Pag. 95, En Psicología
Argentina Hoy. Ediciones Búsqueda. Bs. As. 1973.
[2] "la técnica creada por nosotros, llamada de grupos operativos, se
caracteriza por estar centrada en forma explícita en una tarea, que
puede ser el aprendizaje, la curación ( en este sentido abarca a los
grupos terapéuticos), el diagnóstico de las dificultades de una organización
laboral, la creación publicitaria, etc. Bajo esta tarea explícita subyace
otra implícita que apunta a la ruptura de las pautas esterotipadas que
dificultan el aprendizaje, la comunicación y que significan un obstáculo
frente a toda situación de progreso y cambio. La tarea es entones la
elaboración de dos ansiedades básicas, miedo a la pérdida de las estructuras
existentes y el miedo al ataque en la nueva situación, proviniendo de
estructuras en las que el sujeto se siente inseguro por carencia de
instrumentación. Estas dos ansiedades convergentes y cooperantes, configuran
una situación de resistencia al cambio que puede ser superada por el
grupo operativo". Extraído de Pichón Riviere, E. Grupo Operativo - pag.
47. Cuadernos de psicoterapia. Ediciones Genitor. Volumen IV. Nros 2-3.
Bs. As. 1969.
[3]. " Todo esto exige una actividad muy compleja y un desarrollo de
conocimientos y técnicas que todavía no poseemos en escala suficiente
por lo que no estamos sino en condiciones de reseñar los problemas tanto
como las perspectivas de estos enfoques. Necesitamos conocer mucho más
la psicología de las situaciones y de la vida cotidiana, tanto como
necesitamos teorías psicológicas que no partan específicamente de la
patología. A la par de las revisión de teorías y de conocimientos necesitamos
ampliación y puesta a prueba de nuestros recursos técnicos: técnicas
de acceso a la comunidad, técnicas de investigación, técnicas de operancia,
técnicas para administrar los recursos en el marco de la comunidad.
Y junto con esto, tendremos seguramente, a corto plazo que reconsiderar
las pautas de actuación de profesionales de arte de curar, pero también
crear pautas para ellos y para los psicólogos" . Extraído de: Cap. III.
El psicólogo en la comunidad. pag 109. BLEGER, José. Psicohigiene y
Psicología Institucional. Biblioteca del hombre contemporáneo. Paidos.
1976.
[4]. BLEGER. op.cit, pág 119.
[5]. En el mencionado texto se discuten las características de las práctica
psicológica en familias villeras marginales, la erradicación como fenómeno
psicológico, diversas experiencias en el campo de la salud, educación
e instituciones comunitarias.
[6]. "De acuerdo a estos lineamientos generales se pusieron en práctica
distintos programas que, según su objetivo específico de aplicación
recuperaron de diversos modos los criterios psiquiatricos sociales generales:
1) acción comunitaria;: se trata de un programa cuyo objetivo es desarrollar
acciones preventivas masivas, campañas de concientización sobre problemas
de salud, curso de promotores de salud, etc. 2) educación; mediante
este programa se procuró llevar a cabo acciones preventivas de salud
en las instituciones escolares de la zona abordada. 3) prevención materno-infantil;
la tarea, es este caso, consistió en la constitución y seguimiento de
grupos de embrazadas hasta algún tiempo después del parto. 4) rehabilitación;
en esta tarea se constituyó un club de socialización de ex-pacientes
del servicio, con el objetivo de pro-curar la recuperación social, laboral
y familiar en un ámbito específico fuera del hospital general. 5) investigación;
a través de este programa el departamento de psiquiatría social intentó
la evaluación y planificación de las demás tareas y además la elaboración
teórica de los datos que provee la práctica concreta"
CHEVALIER, Roberto y otros. La tarea clínica en un departamento de psiquiatría
social. En Nuevas perspectivas en salud mental. Instituciones y Problemas.
Grimson, W. (compilador). Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. 1973.
[7]. De este planteo se desprende en 1968 el Centro de salud Nro 1 y
comienza desde esta concepción a desarrollarse la idea de intervenciones
comunitarias para medios urbanos, utilizando técnicas no psicoanalíticas.
[8] SAFORCADA, Enrique. Comunicación personal
[9] Las directrices que orientaron al Programa fueron: 1) sectorización
de la comunidad; 2) determinación de objetivos de salud; 3) jerarquización
y distribución de objetivos delegables; 4) definición de niveles de
delegación; 5) determinación del efecto multiplicador; 6) desarrollo
de unidades de enseñanza programada diseñada por la propia comunidad;
7) transferencia de conocimientos y 8) organización de centros comunitarios.
[10]. En los últimos años la Facultad de Psicología de la Universidad
de Buenos Aires ha iniciado un Programa de Psicología Comunitaria en
el Municipio de Avellaneda. Allí una veintena de proyectos tienen esta
orientación e implica una apertura en el rol y áreas de trabajo de los
futuros psicólogos. Se han realizado seminarios de Postgrado con la
presencia de los profesores J. Kelly (1990) (Universidad de Illinois
en Chicago); profesor J.R. Newbrough (Universidad de Illinois.) Se han
creado materias de grado tales como "estrategias de Intervención Comunitaria";
"Psicología del Medio Ambiente", "Epidemiología", "Planificación" y
otras.
[11]. referido al "conjunto de instituciones, servicios y procedimientos
que actúan mediante programas concretos para hacer frente a las necesidades
de las personas y tendientes a un mejor funcionamiento social" (Cardarelli:1983:133)
[12]. Se utiliza aquí la idea de satisfactores sinérgicos con capacidad
para lograr un impacto múltiple la satisfacción de necesidades. Max
Neef, Manfred, Elizalde, A, Hopenhayn, M. Desarrollo a escala humana.
Una opción para el desarrollo. Development Dialogue 1986. CEPAUR. Fundación
Dag Hammarskjold.
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