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PSICOLOGIA COMUNITARIA EN ARGENTINA*

Reconstrucción una práctica psicosocial en la Argentina.

Recibido el 29 de junio de 2004

Primera parte

 

Introducción

En Argentina, a diferencia de otros países de América Latina, el desarrollo de la psicología fuera del escenario clínico y más especialmente en su aplicación y vinculación con la problemática comunitaria ha sido limitado.

En comparación al desarrollo alcanzado por la psicología clínica y fundamentalmente por el psicoanálisis, la denominada psicología social-comunitaria, no ha podido exceder los marcos de las experiencias puntuales y de algunos desarrollos teóricos que aunque sustantivos en muchos aspectos, no lograron consolidarse como fuente de insumos permanentes y enmarcar un práctica que fue, en general, marginal al camino profesional tradicional.

Principalmente dos procesos paralelos se anudan para limitar este desarrollo: uno fundante que encuadra la historia político -institucional de nuestro país, en los últimos 50 años, y el otro convergente que encarna la singular historia de una práctica profesional que la vincula casi con exclusividad al psicoanálisis.
Probablemente sea este último, un campo de interés para futuras investigaciones.

Por ello pensar en una historia de la psicología comunitaria, es en primer lugar, poder reflexionar en las razones de su retraso como práctica empírica y teórica en Argentina.

En relación al primer proceso cabe señalar , como obstáculo central en el mismo, una vida política institucional signada por dictaduras militares, con escaso interregno democrático, que marcaron férreamente los límites de cualquier práctica que pretendiera trascender los estrechos marcos permitidos. En el caso específico de la psicología, las posibilidades de situarse en un escenario más amplio técnico-práctico sólo podría realizarse con grandes costos personales y sin una continuidad que le posibilitara la acumulación de capital simbólico.

No es necesario desandar aquí el camino que de cuenta de las represiones y horrores de esta historía, lamentablemente, bien conocida por ser en muchos casos un patrimonio común de la historia latinoamericana, pero si es importante especificar las singularidades que tuvieron en nuestro país, especialmente por sus alcances para el análisis del tema de este artículo.

En primer lugar la extensión del protagonismo militar en nuestra historia y la imposibilidad hasta 1983-1989, de concretar un ciclo completo democrático durante décadas.

En segundo lugar, la forma en que se fue internalizando a nivel de la sociedad civil, especialmente en sus capas medias, el terror como bagaje presente en su vida cotidiana y por lo tanto en la producción de conocimientos, especialmente a partir del golpe militar de 1976.

En tercer lugar las características profundamente reaccionarias de las clases dominantes en nuestro país, vinculadas al pensamiento militar y a una Iglesia mayoritariamente preconciliar, que fueron construyendo un Estado que nunca permitió ni siquiera mínimos espacios de debate. A diferencia de otro países latino-americanos que soportaron igualmente dictaduras militares que mantuvieron resquicios por donde algunos científicos sociales pudieron seguir produciendo.

Esto significó un estancamiento de las ciencias sociales, especialmente en aquellos que hubiesen podido vincularse con una práctica cuestionadora. En este sentido la posibilidad de desarrollar una psicología comunitaria que pudiera insertarse en aquellos espacios sociales excluidos de la participación política y expropiados de la riqueza social fue una tarea aislada.

De todas maneras está actividad aunque dispersa, tuvo exponentes significativos, como veremos más adelante, pero no pudo acumular experiencia sustantiva como para repensar a partir de los elementos paradigmáticos que todo nuevo campo supone, la práctica profesional.

En conjunción con un contexto político social restringido, el desarrollo masivo del psicoanálisis sesgó profundamente esta práctica y la construyó desde una lectura casi exclusivamente psicopatológica e individual. Obviamente nos estamos refiriendo a procesos generales que no pretenden desconocer los muchos casos de rupturas y cuestionamiento que se plantearon en estos años, sino dar cuenta de la funcionalidad de un modelo de trabajo con el "habitat" territorial en que se sitúa.


I Antecedentes de la psicología social comunitaria en Argentina


Es imposible entender la aparición de la psicología social comunitaria, sino se investiga la definida influencia del psicoanálisis en la formación de las primeras generaciones de psicólogos.

La psicología surge en la Argentina como carrera en el año 1958. Desde sus inicios estuvo claramente influenciada por el modelo médico que orientó la formación y la práctica profesional hacia el campo de la clínica.


En una primera etapa la Asociación Psicoanalítica Argentina, que orientó los primeros años del rol profesional, impuso una decidida impronta clínica al quehacer psicológico que marcó un sello de identidad para generaciones de psicólogos que aprendieron a pensar el discurso social en términos de modelos intrapsíquicos.

En una segunda etapa, en la década del 70, se observa la presencia de psicólogos, discípulos de aquellos que introdujeron el psicoanálisis en la Universidad, fundamentalmente preocupados por reivindicar la legalidad del rol profesional reclamando la posibilidad del ejercicio clínico.

Es importante señalar la existencia de un contexto que favorecía un modelo de país, con una élite intelectual revolucionaria cerrada a modelos de integración a los que calificaba de reaccionarios y que enmarcaba su lectura en la interpretación del neocolonialismo en América Latina. (1)

Con este modelo coexiste, una lectura de la teoría y práctica social que la identifica como subversiva.
De modo que un planteo de abordaje psicológico social basado en principios psicológicos, cae en este campo de confrontación.

Más recientemente comienza la difusión del pensamiento de Jacques Lacan en la actividad privada y en las universidades.

Si bien hubo un acento en esta orientación, la búsqueda de nuevos espacios diferenciados del psicoanálisis generó alternativas teóricas y prácticas.

El psicólogo argentino creció en la creencia de que la psicología es clínica y ésta psicoanálisis, lo que ha generado el conocido hecho de que en Buenos Aires, sea la capital de dicha práctica, por el número de analistas y la fecundidad de su producción teórica. (aproximadamente 25.000 psicólogos, 9.000 en Capital Federal).

Esto coincide con la afirmación de Ardila (1986) de que los departamentos de psicología y las posiciones de mando en la disciplina han estado desde los inicios, y diríamos hasta bien entrada la década del 80, en manos de médicos, psiquiatras y psicoanalistas.

Los antecedentes mencionados conformaron un perfil de psicólogo desconectado de otras fuentes bibliográficas, metodológicas y epistemológicas, que la disciplina desarrolló a nivel mundial.

Es importante señalar dentro de esta perspectiva histórica de la psicología social comunitaria, el aporte que se deriva de la experiencia de trabajo comunitario de Enrique Pichón Riviere, el cual introduce el pensamiento de Kurt Lewin y la noción de laboratorio social.

Esta experiencia realizada en 1959 en Rosario, reunió a estudiantes de diversas facultades dispuestos a trabajar en problemas concretos de la comunidad en el campo de las relaciones humanas, las relaciones industriales y la educación. Contó con el apoyo del Instituto Argentino de Estudios Sociales (IADES), la facultad de Ciencias económicas, el Instituto de Estadísticas, la Facultad de Psicología y el Departamento de psicología de la Facultad de Medicina. Este trabajo comunitario fue el punto de partida para las investigaciones sobre los grupos operativos. (2)

En la década del 60 y particularmente la primera parte de la del 70 surgen importante de iniciativas de carácter comunitario, en salud mental, vivienda y educación.

Es Bleger (1966), quien tempranamente se preocupó por la temática y definió el rol del psicólogo en el campo institucional y comunitario. Para este autor esta tarea implicaba un doble pasaje en el rol del psicólogo: por un lado de una actividad centrada en la curación de la enfermedad a un enfoque de prevención de la salud; por el otro un pasaje de un enfoque individual a uno social. Este último implica modelos conceptuales propios y campos de aplicación específicos. (3)
Las intervenciones comunitarias, se realizan en "estructuras tan complejas que constituye una verdadera constelación multifactorial integrada por todas las actividades, instituciones, normas e interacciones que se dan en una comunidad" .(4)

Desde la cátedra de Higiene Mental perteneciente al departamento de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, se llevaron a cabo estudios sobre problemas de la comunidad (tensiones de la comunidad, adolescencia y juventud, trabajo, niñez, tiempo libre y familia), sobre las dificultades. prejuicios, resistencia del propio equipo de trabajo, planificación sobre las diversas técnicas a aplicar y evaluación de estudio y de la tarea.

Otras experiencias con la participación de psicólogos se efectúa en el Programa de Erradicación de Viviendas de villas de emergencias (PEVE) y el Plan de Núcleos Habitacionales Transitorios (NHT), antecedentes recogidos por un grupo de psicólogos en el libro "Teoría y técnica psicológicas de comunidades marginadas" (Harari.1974) (5)

Otro antecedente, en el cual es posible encontrar abundante documentación escrita inédita, cintas grabadas y material elaborado, es la Experiencia de Fortín Olmos, que se inscribe dentro de los modelos de desarrollo de comunidades. Es posible reconocer dentro de su marco conceptual a la escuela interaccionista de Bales y las técnicas no directivas de Carl Rogers. Esta experiencia estuvo orientada a facilitar la transformación de una población de hacheros nómades en agricultores, mediante el desarrollo activo de una organización cooperativa. Esta experiencia dio origen a la primera cátedra de Dinámica de Grupos de la Universidad del Salvador. Actualmente existe material no editado que da cuenta de la experiencia desde una perspectiva psicoanalítica.

Es importante destacar una experiencia que dentro del campo de la salud, se acerca a un abordaje comunitario y de algún modo lo induce como modelo. Se trata del Hospital Gregorio Aráoz Alfaro de Lanús (Provincia de Buenos Aires), el cual incorpora a la oferta gratuita y pública de los servicios, los principios de psiquiatría dinámica y la psiquiatría comunitaria, transformando el modelo institucional con una propuesta interdiscipinaria y comunitaria, poniendo el acento en la prevención primaria, gestando un equipo de promoción y protección de la Salud. (6)

Fue éste un importante hito para posteriores programas comunitarios en el campo de la salud, ya que poco tiempo después este equipo formula el Primer Plan de Salud Mental para la ciudad de Buenos Aires. (1969), que preveía tres niveles asistenciales, según el tipo de paciente y la ubicación física de la población demandante: 1) servicios de psicopatología en hospitales generales, 2) Centros de Salud con acción preventiva comunitaria y 3) equipos de Salud Mental integrados en los Centros Municipales de salud general" (Hirsch, Rosario. 1987). (7)

En el interior del país, desde la Universidad Nacional de Córdoba, en la Facultad de Filosofía y Humanidades - carrera de psicología, entre los años 1969/76 funcionó el Centro de Investigaciones en Psicología Social, en el cual se trabajó en Psicología social aplicada a los siguientes ámbitos: a) conducta desviada; b) administración pública y c) salud pública. Este último dio origen al Programa intercomunitario de salud Mental de Córdoba.(8)

Durante el mismo período se efectuó la investigación sobre la situación mental de la ciudad de Córdoba, con el objeto de realizar un programa integral de salud mental. (Marconi.1974) (9)

La recuperación de la democracia en 1984, al modificar el contexto políticoinstitucional posibilitó que el psicólogo comenzará a repensar su inclusión en la trama social. Por un lado aumentó la demanda de intervención en el campo comunitario y por otro la crisis económica limita la práctica clínica.

A esto se le suma la decisión de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Buenos Aires, al incluir en la formación materias y actividades centradas en perspectivas sociales y comunitarias. A mediados de la década del 80, las autoridades comienzan a desplegar una política de relación con organismos internacionales y universidades extranjeras, tendientes a incorporar información con el objetivo de modernizar y actualizar su plan de estudio y aggiornar el perfil de sus egresados .(10)

En Rosario, en 1984 surge el Proyecto de Asistencia a la comunidad - Centros de Asistencia a la Comunitaria - CeAC, vinculado al departamento de post-grado de la carrera de psicología. Sus objetivos están orientados a:

- desarrollar un programa comunitario, a partir de la problemática de la salud, mediante un modelo de prevención, con una metodología participativa y de inserción comunitaria.

-aportar conocimientos y técnicas para la recuperación y creación de los recursos apropiados para que la comunidad resuelva sus problemas.

- promover la producción científica e investigación, en la intersección de las planificaciones de salud, educación y políticas sociales.

- desarrollar propuestas científicas en áreas que frecuentemente no encuentran una inserción en los desarrollo curriculares tradicionales.

El programa se desarrolla en la ciudad de Rosario en un sector de 115 manzanas, involucrando a aproximadamente 26.000 habitantes. Hasta ahora se han definido tres áreas de intercambios o relaciones prioritarias. Estas son: 1) relaciones con el sistema general de salud; 2) relaciones con el sistema general de educación y 3) las que corresponden al Centro de asistencia a la Comunidad - CEAC con la comunidad .

A partir de 1986 se inicia en el campo de la salud comunitaria los Encuentros de Salud, Atención Primaria en Salud y Participación Popular. Estos eventos delimitaron el surgimiento de una Red en salud comunitaria y líneas de capacitación. Esta última, está orientada a la formación de agentes de salud comunitaria. Se han realizado dos Encuentros Nacionales y 14 talleres regionales.

Detallaremos algunos aspectos, a partir de la evolución del trabajo comunitario desde el Estado, especialmente en el área del desarrollo comunitario y de algunos programas sociales más recientes, llamaron nuestra atención y en la cual pudo comprobarse la presencia de psicólogos orientando o influyendo en la conceptualización y operacionalización de dichos programas.

Es Cardarelli quién a partir del análisis del marco normativo de los documentos teóricos, técnicos y operativos de la Dirección Nacional de Promoción Social propone distintas etapas referidas a las ideas prevalecientes sobre el Desarrollo de Comunidades a lo largo del lapso considerado en el estudio.

Establece cuatro etapas que transcurren entre los años 1966 a 1983, cada una de ellas caracterizadas por estar vinculadas a un modelo de desarrollo originado en organismos internacionales y en las condiciones sociopolíticas del país. Estas etapas son:

Etapa A: La institucionalización del desarrollo de comunidades
(1966-72)


Corresponde al período marcado por la influencia de la Alianza para el Progreso y de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), donde la noción de desarrollo es equivalente a desarrollo económico a partir de procesos de planificación. En el área rural la revolución verde, tendrá continuación con el modelo de desarrollo rural integrado.

En 1970, se promueve en la Argentina la creación y consolidación de organismos provinciales de desarrollo de la comunidad.
La incorporación al aparato estatal de profesionales, fortaleció este tipo de programas, cuya creación, paradójicamente corresponde a un gobierno militar.

Etapa B: Revisión crítica institucional (1973-75)

Durante este período se cuestiona el modelo desarrollista, aparecen documentos sobre la participación popular. La concepción vigente es que la dependencia y la explotación son consecuencia del desarrollo capitalista. "Comunidad" pasa a ser el motor del cambio social y comienza a cuestionarse ideológicamente el término. La concientización de la población pasa a ser la meta de este tipo de programas.

En el contexto latinoamericano la experiencia chilena con el gobierno de Allende, la Revolución Peruana del General Velazco Alvarado llevar a idealizar el rol transformador de la comunidad. En la República Argentina el peronismo se apresta a gobernar nuevamente y la guerrilla radicaliza sus posiciones.

Etapa C: La gestión tecnocrática de la Organización (1976-1980)

Desde los organismos internacionales, se abre paso al tema de las "necesidades básicas" y a un enfoque de desarrollo que trata de integrar las sociedades rurales y urbanas reduciendo las disparidades sociales. En los foros internacionales se comienza a hablar de "promoción social o promoción humana" (11)

Con la ruptura del ciclo democrático por el "Proceso de Reorganización Nacional", la idea de trabajo comunitario, el interés por la marginalidad, por lo social, quedan vinculados a la ideología marxista. Para los profesionales del tema, el desarrollo de comunidades pasa a ser una técnica de trabajo.

Comienza en esta época a tomar fuerza la orientación que da énfasis al trabajo interdisciplinario en el campo social, la aplicación de nuevas tecnologías de transformación social, tratando de incluir a los grupos marginales en el aparato productivo.

Durante este período el desarrollo de las zonas fronterizas centraliza el trabajo comunitario desde el Estado.

Etapa D. La Organización Ilustrada (1981-1983)

En los organismos internacionales, la participación es en-tendida como un elemento determinante del desarrollo. La discusión se desplaza hacia los temas de política y planificación social. La planificación es entendida como la contribución a las políticas públicas para promover una mayor igualdad de oportunidades posibles.

En este período en el desarrollo de comunidades no sólo se incorpora la capacitación como forma de poder dotar de habilidades y destrezas los proyectos, sino para garantizar la transferencia de habilidades a potenciar las organizaciones, aún en ausencia de equipos externos.

Las elecciones del año 1983 movilizan a la comunidad científica local. Desde el gobierno se implementan programas de alcance nacional, el programa alimentario nacional, el programa nacional de alfabetización, el programa social básico y el proyecto de acción popular. Todos ellos con potencialidades sinérgicas (12) en la solución de las necesidades básicas y tienen por común denominador la participación y la solidaridad comunitaria.

El programa alimentario nacional (PAN) de 1984) estaba destinado a enfrentar la crítica situación de deficiencia alimentaria de la población más vulnerable (familias sin trabajo, familias numerosas, familias con mujeres embarazadas y menores de seis años). Definido como un programa de emergencia con una duración de dos años, posteriormente fue renovado. De todos los Programas mencionados es el único que a la fecha de la presentación de este trabajo aún existe, pero con resultados lejanos a los inicialmente establecidos.

Un equipo interdisciplinario planificó un modelo de intervención comunitaria. Esta no tuvo continuidad por no poder coordinar los aspectos vinculados con la racionalidad política, con sus tiempos, valores y formas propias de la racionalidad técnica.

El programa social básico tenía por objetivos dar asistencia técnica a los municipios para la puesta en marcha de programas y proyectos. Este tipo de asistencia no sólo facilitaba el apoyo en los aspectos financieros, sino que garantizaba la capacitación de equipos técnicos y el apoyo al desarrollo organizacional de instituciones de base (Juntas Vecinales, Comisiones de Fomento).

El Proyecto de Acción Popular de la Secretaría de Cultura de la Nación tenía por objetivos desarrollar una política institucional rescatando la pluralidad cultural del país, descentralizando las decisiones y promoviendo la participación a partir de la cultura.

La riqueza de esta experiencia consistió en reunir a profesionales de las ciencias sociales, distintas disciplinas artísticas, especializadas en investigación participativa, educación por el arte y animación sociocultural, realizando trabajo en barrios y zonas rurales.

En el área de la salud, en el espacio metropolitano debe mencionarse el Plan Piloto de Salud Mental Boca-Barracas, que se propone promover la participación de la comunidad con el tratamiento de sus problemas, trabajar la problemática de la salud mental disminuyendo los prejuicios de la población en este tema.

Otro de los antecedentes de importancia es el Programa de Capacitación para la Gestión de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) iniciado en 1975, como alternativa a los programas de planificación vigente en esa época. Se propone romper el divorcio entre el diagnóstico, la gestión y la toma de decisiones. Enfatiza el entrenamiento de todos los actores sociales, en estilos participativos de gestión.

En 1977, a pedido de la UNESCO, el ciclo cesa en Argentina y continúa en América Latina. A partir de 1984, se reinicia el programa con el nombre de Planificación Integrada y Participativa de Programas y Proyectos con desarrollo en varias provincias argentinas.

Debe mencionarse la propuesta de articular: a) las fases del cambio social planificado (Lippitt P; Watson, y Westley.1970) , con procesos participativos, b) las habilidades sociales y c) tecnologías sociales en procesos de cambio social en el plano del desarrollo local (Lapalma:1988).

Esta propuesta, con un sinnumero de intervenciones comunitarias , ha sido también una estrategia de capacitación de equipos técnicos y de formación de agentes comunitarios en varias provincias argentinas. La experiencia y contenidos ha dado origen en 1986 a la cátedra de Estrategias de Intervención Comunitaria, en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

Otro de los antecedentes es la experiencia acumulada por las organizaciones no gubernamentales (ONG). El espacio que estas instituciones delimitan en el campo social, es significativo dentro del conjunto de prácticas comunitarias, en la medida que configuran un terreno propicio y en gran medida potencial para el desarrollo de la psicología social comunitaria.

Existen un centenar de ellas, algunas con muchos años de trabajo. EL Instituto de Desarrollo Social y Promoción Humana (INDES) en el campo del desarrollo rural; el Instituto de Cultura Popular (INCUPO), dedicado a la educación popular; el Instituto de Servicios Agropecuarios del Nordeste (ISAN) dedicado a la comercialización agrícola; la Asociación de Vivienda Económica de Córdoba (AVE), la Fundación Vivienda y Comunidad. estás últimas dedicadas a programas de construcción de viviendas por el sistema de esfuerzo y ayuda mutua.

En los últimos años (especialmente a partir de la apertura democrática) las actividades de estas organizaciones se ha intensificado Dada la juventud de la mayoría de ellas (aproximadamente el 64% se originaron en la década del 80), existe una dispersión de la información en cuanto a las características de sus estrategias y estilos de intervención las cuales desarrollan en áreas rurales y úrbanas.

Carlos Buthet, (1986) caracteriza los principios metodológicos de estas organizaciones:

1. apoyo a organizaciones autogestionarias de los grupos trabajando sobre necesidades básicas sentidas como prioritarias por los grupos.

2. Conducción de su propio proceso, implicando a los líderes naturales en sus estructuras de la organización.

3. La gradualidad del proceso de solución de las necesidades mediante la adecuación de la magnitud y complejidad de los proyectos a los que el grupo se aboca.

4. El rol de las ONG, es fundamentalmente de asistencia técnica subsidiaria que apoya y acompaña suministrando el elemento básico: información y apoyo financiero en las gestiones ante organismos del estado y agencias internacionales.

Desde el punto de la psicología social aplicada, el aporte más utilizado en su práctica son las técnica grupales. Aún cuando la participación de psicólogos sea escasa, las denominadas técnicas participativas, forman partes del arsenal de instrumento metodológicos de gran parte de organizaciones no gubernamentales (ONG).

Gran parte de los proyectos de desarrollo se basan en la metodología de la educación popular y el desarrollo de programas de investigación acción participativas.

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Notas:

[1]. Veamos un testimonio de la época: "...En cuanto a la Psiquiatría Social, Comunitaria, la Comunidad Terapéutica, los Centros de Salud Mental, los planes de Salud Mental para la Comunidad, la Psiquiatría Preventiva, etc. tan en boga actualmente -, se ubican todos bajo el común denominador que los califica de antemano: su dependencia directa con el gobierno oficial con las Fundación de turno". KESSELMAN, Hernán. Salud Mental y neocolonialsmo en la Argentina. - Primera parte: Investigación, asistencia y docencia. Pag. 95, En Psicología Argentina Hoy. Ediciones Búsqueda. Bs. As. 1973.

[2] "la técnica creada por nosotros, llamada de grupos operativos, se caracteriza por estar centrada en forma explícita en una tarea, que puede ser el aprendizaje, la curación ( en este sentido abarca a los grupos terapéuticos), el diagnóstico de las dificultades de una organización laboral, la creación publicitaria, etc. Bajo esta tarea explícita subyace otra implícita que apunta a la ruptura de las pautas esterotipadas que dificultan el aprendizaje, la comunicación y que significan un obstáculo frente a toda situación de progreso y cambio. La tarea es entones la elaboración de dos ansiedades básicas, miedo a la pérdida de las estructuras existentes y el miedo al ataque en la nueva situación, proviniendo de estructuras en las que el sujeto se siente inseguro por carencia de instrumentación. Estas dos ansiedades convergentes y cooperantes, configuran una situación de resistencia al cambio que puede ser superada por el grupo operativo". Extraído de Pichón Riviere, E. Grupo Operativo - pag. 47. Cuadernos de psicoterapia. Ediciones Genitor. Volumen IV. Nros 2-3. Bs. As. 1969.

[3]. " Todo esto exige una actividad muy compleja y un desarrollo de conocimientos y técnicas que todavía no poseemos en escala suficiente por lo que no estamos sino en condiciones de reseñar los problemas tanto como las perspectivas de estos enfoques. Necesitamos conocer mucho más la psicología de las situaciones y de la vida cotidiana, tanto como necesitamos teorías psicológicas que no partan específicamente de la patología. A la par de las revisión de teorías y de conocimientos necesitamos ampliación y puesta a prueba de nuestros recursos técnicos: técnicas de acceso a la comunidad, técnicas de investigación, técnicas de operancia, técnicas para administrar los recursos en el marco de la comunidad. Y junto con esto, tendremos seguramente, a corto plazo que reconsiderar las pautas de actuación de profesionales de arte de curar, pero también crear pautas para ellos y para los psicólogos" . Extraído de: Cap. III. El psicólogo en la comunidad. pag 109. BLEGER, José. Psicohigiene y Psicología Institucional. Biblioteca del hombre contemporáneo. Paidos. 1976.

[4]. BLEGER. op.cit, pág 119.

[5]. En el mencionado texto se discuten las características de las práctica psicológica en familias villeras marginales, la erradicación como fenómeno psicológico, diversas experiencias en el campo de la salud, educación e instituciones comunitarias.

[6]. "De acuerdo a estos lineamientos generales se pusieron en práctica distintos programas que, según su objetivo específico de aplicación recuperaron de diversos modos los criterios psiquiatricos sociales generales: 1) acción comunitaria;: se trata de un programa cuyo objetivo es desarrollar acciones preventivas masivas, campañas de concientización sobre problemas de salud, curso de promotores de salud, etc. 2) educación; mediante este programa se procuró llevar a cabo acciones preventivas de salud en las instituciones escolares de la zona abordada. 3) prevención materno-infantil; la tarea, es este caso, consistió en la constitución y seguimiento de grupos de embrazadas hasta algún tiempo después del parto. 4) rehabilitación; en esta tarea se constituyó un club de socialización de ex-pacientes del servicio, con el objetivo de pro-curar la recuperación social, laboral y familiar en un ámbito específico fuera del hospital general. 5) investigación; a través de este programa el departamento de psiquiatría social intentó la evaluación y planificación de las demás tareas y además la elaboración teórica de los datos que provee la práctica concreta"

CHEVALIER, Roberto y otros. La tarea clínica en un departamento de psiquiatría social. En Nuevas perspectivas en salud mental. Instituciones y Problemas. Grimson, W. (compilador). Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. 1973.

[7]. De este planteo se desprende en 1968 el Centro de salud Nro 1 y comienza desde esta concepción a desarrollarse la idea de intervenciones comunitarias para medios urbanos, utilizando técnicas no psicoanalíticas.

[8] SAFORCADA, Enrique. Comunicación personal

[9] Las directrices que orientaron al Programa fueron: 1) sectorización de la comunidad; 2) determinación de objetivos de salud; 3) jerarquización y distribución de objetivos delegables; 4) definición de niveles de delegación; 5) determinación del efecto multiplicador; 6) desarrollo de unidades de enseñanza programada diseñada por la propia comunidad; 7) transferencia de conocimientos y 8) organización de centros comunitarios.

[10]. En los últimos años la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires ha iniciado un Programa de Psicología Comunitaria en el Municipio de Avellaneda. Allí una veintena de proyectos tienen esta orientación e implica una apertura en el rol y áreas de trabajo de los futuros psicólogos. Se han realizado seminarios de Postgrado con la presencia de los profesores J. Kelly (1990) (Universidad de Illinois en Chicago); profesor J.R. Newbrough (Universidad de Illinois.) Se han creado materias de grado tales como "estrategias de Intervención Comunitaria"; "Psicología del Medio Ambiente", "Epidemiología", "Planificación" y otras.

[11]. referido al "conjunto de instituciones, servicios y procedimientos que actúan mediante programas concretos para hacer frente a las necesidades de las personas y tendientes a un mejor funcionamiento social" (Cardarelli:1983:133)

[12]. Se utiliza aquí la idea de satisfactores sinérgicos con capacidad para lograr un impacto múltiple la satisfacción de necesidades. Max Neef, Manfred, Elizalde, A, Hopenhayn, M. Desarrollo a escala humana. Una opción para el desarrollo. Development Dialogue 1986. CEPAUR. Fundación Dag Hammarskjold.

CHINKES, Silvio; LAPALMA, Antonio; NICENBOIM, Eduardo.

*Publicado en. Psicología Social Comunitaria. Contribuciones Latinoamericana. Wiesenfeld E. Sánchez, E. Facultad de Humanidades. Venezuela Editorial Tripykos. 1995.

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