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POESÍAS
Edipo - (2011) Konstantino Kavafis
Al que está
solo - (2011)Jorge Luis Borges
Resurgir(2011) Alfonsina
Storni
Las hojas muertas (2011) Jacques Prévert
Las
mujeres de mi generación (2010) Luis
Sepúlveda
¿Porque querer deshacer un nudo que Dios ha hecho?(2009) Pedro Salinas
Filosofia
Poetica - (2009) Elizabeth Colicchio
Canto
a los chicos de la calle (2009)
E. Colicchio
Poema
escrito en el siglo XIX (2008)- Victor Hugo
Una
mariposa en la lámpara - (2007) Hector M Angeli
Poemas
para regresar - (2006) Maria Cristina Salinas Urquiza*
Viena
(2005)
Habrá poesía...
- (2004)Gustavo Adolfo Becquer *
A una mujer - (2004) Bartolomé Mitre *
Llamaradas - (2003) Rocinante *
Anciano - (2003) Konstantino Kavafis *
Este
sabor de lagrimas– nº 11(2002)
Julia Prilutzky Farny*
No es el
Amor (2002) nº 5 Julia Prilutzky
Farny*
A una mujer - G.A.Becquer
Si fuese rey te diera mi corona,
y mi imperio desde una a la otra zona,
del mar undoso las flotantes quillas,
mis vasallos postrados de rodillas,
por obtener de ti, mujer amada,
¡tan solo una mirada!
Si fuese Dios, te diera los espacios,
y las nubes de grava y de topacios
esos astros que pueblan los confines.
y el coro de celestes serafines,
el mar, la luz, del cielo el embeleso
¡tan solo por un beso!
* Nació en Buenos Aires en 1821. Fue un hombre de estado, líder militar,
historiador y escritor. Mientras era joven, sus puntos de vista políticos
y sus escritos le valieron la enemistad con Juan Manuel de Rosas. Luego
de ser exiliado en Chile, Bolivia, y Perú, Mitre volvió a la Argentina
en 1852 y participó en el derrocamiento de Rosas realizada por el General
Justo José Urquiza. En 1853 Mitre fue designado Ministro de Guerra del
gobierno provincial de Buenos Aires y a través de este puesto, intentó
resistirse al plan de Urquiza de unir la provincia a la proclamada República
Argentina. En 1859 las tropas, bajo el mando de Mitre, fueron derrocadas
por las de Urquiza, y Buenos Aires se unió a la Federación. Mitre fue
declarado Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 1860 y derrotó
a Urquiza en la batalla de Pavón en 1861.
Al siguiente año fue elegido por un período de 6 años, como Presidente
de la República.
Fue derrotado en la carrera para la presidencia en 1874 y nuevamente en
1891. Mitre fundó el diario "La Nación" en 1870 y escribió gran número
de obras históricas y literarias. Falleció en el año 1906.
Llamaradas*
Estaba muerto, pero te soñaba.
Oculta, igual te sentía.
Tenía frío, pero me inflamabas.
Desconocida, sufría tu ausencia.
Mi lengua te toca, inquieta,
arrebatada, y se hunde,
y tu piel me atrapa
y se cierra y me mece.
Y yo cabalgo
en la torre del placer.
Y somos uno.
Fundidos; iguales, y distintos.
Si una rosa de fuego se pudiera beber;
si las olas del mar se pudiesen acariciar;
si el perfume del jazmin se pudiera penetrar;
quizás, solo quizás,
se parecerían a ti.
* Rocinante
Anciano - K Kavafis*
En el interior de un ruidoso café
Un anciano se apoya sobre un velador;
Un periódico ante él, iluminado por la soledad.
Y en el desprecio de su miserable vejez
Piensa qué poco gozó de los años
Cuando tuvo vigor, y elocuencia, y belleza.
Ha envejecido tanto; lo siente, lo ve.
El tiempo de su juventud, como si hubiera sido ayer,
pasó. Qué velozmente, qué velozmente.
Medita en cómo ahora se ríe de él
la Sabiduría;
Y cómo fió siempre-¡qué locura!-
De esa embustera que le decía:
‘Mañana, tienes mucho tiempo’.
Recuerda impulsos que contuvo; y el sacrificio
De su felicidad. De su insensata prudencia
Se burla hoy cada ocasión perdida.
...Hasta que de tanto evocar el pasado
se adormece. Hundido
sobre el velador solitario...
Este
sabor de lagrimas – nº 11 - J. Prilutzky Farny*
Rueda el otoño como una cascada
Y en su fragor espeso de crecida
Estruja mi pasión, flor aturdida
Y la convierte en fruta madurada.
Brota el invierno, y en la destemplada
Sensación de terrores y de huída,
Por mantenerme entera, trascendida,
me escolta en luz de plomo a su morada.
La primavera cae dulcemente
Desde las tiernas copas, y el relente
Calma el ardor primero de las sienes.
Pero llega el verano y no hay defensa,
Que algún clamor y aquella fiebre densa
Se llevan sangre y piel como rehenes.
No es
el Amor – nº 5 - J Prilutzky Farny*
No sé si espero, amor, no sé si te
espero
Pero de pronto estás, inesperado,
Con tu visaje cruel y desolado
En este abrazo cálido de enero.
Reconozco tus ojos de viajero,
tu inseguro silencio, tu llamado,
tus labios sin mañana y sin pasado:
eres el rostro del dolor primero.
Vuelvo a mirarte aún. Y eres el mismo
Milagro de ternura y egoísmo,
Triste y feliz, eterno y pasajero,
Burlón, desesperado, inquieto, firme.
Cómo quedarme, amor, y cómo irme,
Como estar sin estar. Ya no te quiero.
* Julia Prilutzky Farny representa a la generación
poética argentina del '40. Fundó la revista cultural "Vértice".
En 1941 recibió el Premio Municipal de Poesía por su libro
"Intervalo".
Nació en Ucrania, era argentina naturalizada y convirtió
a la Argentina en su patria, como lo ha demostrado en muchos de sus versos
y textos.
Recorre desde su poemario inicial "Viajes sin partida" (1939)
a "Antología del amor", libro leído en algunos
capítulos de una telenovela de Alberto Migré en 1977 (‘Pablo
en nuestra piel’). Ligada al partido Justicialista su obra "El
Escudo" recoge sus poemas sobre Juan Domingo Perón y Eva Perón,
e incluye el poema "Oración" que fue leído el
26 de julio de 1954 en un acto público masivo que se realizó
en la avenida 9 de Julio.
Como periodista, hizo reportajes a Franklin Delano Roosevelt, al escritor
Lin Yutang, al papa Paulo VI (en una rara ocasión en que un pontífice
otorgó una entrevista). Fue amiga de Alfonsina Storni y de Eva
Perón.
Falleció en Buenos Aires a los 89 años el 12 de marzo de
2002.
Sor Juana
Ines de la Cruz
La vida y obra de esta mujer cuyo genio se despertó
temprano (a los tres años ya sabia leer), que fue dama de honor
de la corte de la marquesa de Mancera, esposa del virrey, y luego (a los
16 años) entró a monja en un convento de carmelitas, que
abandonó para profesar la orden jerónima, no deja de deslumbrar.
La calidad de su erudición y su vastísima cultura fueron
el comentario de toda la corte virreinal de Nueva España (hoy México).
Hubo quienes pretendieran censurarla, pero ella no lo permitió.
En su celda realizó experimentos científicos, compuso obras
musicales, organizó una enorme biblioteca, escribió tratados
filosóficos, éticos, musicales, obras de teatro y una importante
e innovadora producción poética que la colocó en
la cumbre de la poesía de su tiempo en hispanoamérica y
en una adelantada en la defensa de los valores de la mujer, como lo confirman
aquellos inmortales versos "hombres necios que acusais a la mujer
sin razón...".
Sor Juana murió durante una epidemia de
peste cuando intentaba salvar a sus compañeras enfermas. Ha pasado
a la historia con los significativos nombres con los que la bautizó
la crítica: "La décima musa", "Fénix
de México", "La madre de la poesía mexicana".
Poemas
para regresar - M. C. D. Salinas Urquiza*
Nº 8
Amor!
que hueles como hierba amanecida
escucha, no te vayas,
te hablo desde mi piel que está sedienta,
desde mi vientre huérfano de estrellas,
desde todo mi cuerpo tendido
junto a un rosal dormido te desea;
te hablo desde tu rostro que no sabe
sino de la ternura gris que te despierta
cuando estando conmigo sientes pena
de no poder estar como quisieras,
cuando estando conmigo y me contemplas
igual que a esas imágenes que rezan.
Amor!
Ven hacia aquí, más cerca, más cerca,
quiero oir en el canto de tu aliento
el hondo respirar cuando me besas,
el cálido sonido de tu sangre
y esa rítmica fiebre que no ceja;
el perfume que emana de tu tierra,
la austera plenitud de cada entrega,
pentrar en tu selva, en tu leyenda,
de tu dulce violencia contagiarme,
participar del náufrago que llevas
prendido a tus cabellos cuando sueñas;
quiero montar tu potro embravecido
y correr por tus playas más traviesas
hasta llegar al médano en que guardas
la atrevida bondad de tu tibieza,
y alli quedarme exhausta, conspirando
carne a carne mi última tristeza.
Amor!
Ven, ven, no te vayas,
no dejes que anochezca en mi morada
sin que el fruto madure entre tus ramas;
sométeme a la altura de tus vientos,
enséñame a escalar en tus montañas,
introdúceme lenta y soberana
en la suave marisma** de tu entraña;
incorpórame al himno de tu patria,
al clima favorito de tus pampas,
no importa la manera en que lo hagas
que yo sabré asumir humildemente
la pretendida calma, la alegría
o la insistente lágrima.
** Terreno bajo y pantanoso que se inunda por las
aguas del mar.
Nº 17
Tómame de la mano, caminemos,
tratemos de olvidar lo que ha pasado,
ésta es la realidad.
tu, yo y el verbo.
el verbo del amor recuperado.
Tenemos que aprender a decir nuestro,
nuestro es el pan, la mesa compartida,
el leño del hogar que nos abriga
o el simple “hasta mañana”,
el jardin que miramos desde adentro,
la nieve que ceniza las paredes
el lecho casi siempre inadvertido...
y alguna que otra siesta cuando hay tiempo;
el diario transitar de las palabras,
los domésticos ruidos de las tazas,
el cómodo sillón, la antigua lámpara,
un libro de Neruda o de Cortázar.
Tenemos que aprender a respetarnos
hasta en lo más profundo del silencio,
aprender que el amor es más que un rito,
es la conjugación de dos deseos,
aprender que un domingo-si es que llueve-
es cuando más necesitamos la alegría,
porque estamos en casa compartiendo
cada lugar que en ella nos sostiene,
porque estamos en casa como antes,
el uno frente al otro, sin testigos;
aprender a decirnos todo aquello
que nos enseñe a ser mejores sin herirnos
o a no decir nada si es preciso,
porque hay veces-lo sé, yo lo comprendo-,
es mejor deslizarse...y todo pasa;
tenemos que aprender-y no te enojes-
tenemos que aprender a soportarnos
pero con mucho amor y sin hartazgo,
aprender a ayudarnos, porque es cierto
que la costumbre mata al sentimiento
y entonces no hay verdad que nos devuelva
el vernos diferente cada día
aunque seamos los mismos, los de siempre;
aprender a cuidar nuestro camino
con serena actitud, sin desvaríos,
a no ser visitantes de las cosas
que son parte esencial de nuestra vida;
tenemos que aprender a consagrarnos
abriendo el corazón a cada instante
y también aprender a perdonarnos
cuando sin darnos cuenta nos mentimos.
Tómame de la mano, caminemos,
sepamos enterarnos que hay de nuevo
en este comenzar que hemos logrado
ésta es la realidad,
tu, yo y el verbo,
el verbo del amor, recuperado.
*Maria Cristina Dionisia Salinas Urquiza obtuvo
el Primer Premio de Poesía del Concurso Literario de la Pontificia
Universidad Católica Argentina en el mes de octubre de 2003. El
jurado estuvo integrado por el Presidente de la Academia Argentina de
Letras, Dr Pedro Luis Barcia; el Director de la Biblioteca Nacional y
del Fondo de las Artes y el escritor Antonio Requeni.
E-mail:
info@enigmapsi.com.ar
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