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Facultad de Psicología - Laboratorio de Psicología Social - Universidad de Barcelona* J.M.
Cornejo - S. González - A. Quezada**
Recibido el 20 de setiembre de 2003
La era informacional y la emergencia de la 'sociedad red' Castells (1997) está modificando la base material de la sociedad y configurando nuevas estructuras sociales y nuevos estilos de vida individuales y colectivos. Estas transformaciones obligarán necesariamente a una redefinición en profundidad de muchos de los contextos teóricos, metodológicos, técnicos y de objetivos que han enmarcado la investigación psicosocial hasta ahora. Las nuevas tecnologías de la información no sólo suponen una ampliación de nuevas condiciones espacio-temporales de las investigaciones psicológicas o el incremento de nuevas temáticas básicas y aplicadas, sino que modificarán mucho los modos de hacer investigación e intervención psicológica. Dos resultados muy deseables de las dinámicas de la nueva situación debieran ser por un lado el aumento y optimización de los recursos económicos que se dedican en general a este tipo de actividades; y por otro lado una mejor distribución de las instancias de poder y control que permitirán a la sociedad reajustar la construcción social de los conocimientos en Psicología y su mejor aplicabilidad a los problemas sociales. Conviene
destacar que más de un 80% de la investigación psicológica se realiza
en las universidades a partir de tesis doctorales y proyectos curriculares
de investigación escasamente financiados. Hay que reconocer que en la
corta historia de la Psicología las aportaciones más importantes de
recursos a la investigación en las universidades estadounidenses, se
produjeron lamentablemente a instancias de las urgencias bélicas: el
estudio de las aptitudes en la primera guerra mundial y el estudio de
las actitudes en la segunda. Resulta sintomático que también la Red
se haya originado de la mano de los sectores militares estratégicos,
con el objetivo de asegurar la integridad y versatilidad de las comunicaciones
electrónicas frente a potenciales ataques a los centros de control y
mando. Como explica Castells, "las dos fuentes de la red, el sector
militar/científico y la contracultura informática personal tienen una
base común: el mundo universitario" (vol I, 1997, 388). La difusión
de los usos civiles de la red sólo pudo conseguirse por la pronta incorporación
de algunas universidades (nodo ARPANET de la UCLA en 1969).
El ritmo acelerado del desarrollo
tecnológico y los recursos que se invierten contrasta con la lentitud
con que se avanza en el conocimiento de lo humano y del comportamiento
social, lo que conlleva un desfase peligroso entre el poder material
de las nuevas tecnologías y la capacidad humana de una gestión que no
resulte destructiva por falta de preparación psicológica. Del mismo
modo, la rapidez de incorporación a la sociedad del uso de nuevas tecnologías
contrasta con el retraso con que se aplican los conocimientos psicosociales
para reducir los efectos potencialmente problemáticos de los nuevos
requerimientos sobre los individuos y grupos. Estos desequilibrios y
los nuevos fenómenos de la globalización a los que nos enfrentamos,
nos hacen muy vulnerables y amenaza sin duda con la marginación y exclusión
social de muchos, si no contamos con el contrapeso de la investigación
en ciencias humanas.
Hoy estamos asistiendo a nuevos
modos de investigar, como lo que podríamos llamar "investigaciones
- aventura", como por ejemplo, el comportamiento de grupos en situaciones
de riesgo o extremas (tipo Balsa Acali, del profesor Santiago Genovés),
o "investigaciones - espectáculo" financiadas por los influyentes
medios de comunicación (por ejemplo: 'Gran Hermano' de próxima realización
en nuestro país). Un síntoma muy evidente del interés social por este
tipo de actividades es el éxito masivo de telenovelas y series de la
vida cotidiana y sentimental, que entre otras consideraciones, ponen
de relieve la necesidad creciente de la sociedad de mirarse en el espejo.
Las nuevas posibilidades tecnológicas
para extender la comunicación horizontal y generar comunidades virtuales
de personas interesadas en el desarrollo de la investigación debe favorecer
un nuevo protagonismo de la población general sobre los temas, prioridades,
objetivos y aprovechamiento de los resultados de estas investigaciones
y, en consecuencia, llevar a una cierta desinstitucionalización. Veremos
más adelante cómo la idea de un Laboratorio - Red en Psicología puede
contribuír eficazmente a esta redistribución del control social sobre
los procesos de generación y aplicación de los conocimientos psicológicos.
Al igual que ocurre con el genoma humano, la investigación psicológica
debe considerarse patrimonio de la humanidad en el que todos estamos
implicados y que a todos concierne.
El proyecto de creación en la
Red de un laboratorio virtual de Psicología Social en el que participen
y colaboren juntos investigadores, profesionales y todo tipo de personas
en un contexto interdisciplinario y multicultural es una iniciativa
ya factible en la red, cuya efectividad y difusión dependerán en gran
parte del modo en que sepamos acompañarla con los valores de solidaridad,
tolerancia, comprensión, cooperación, transparencia y confianza.
Son muchas y variadas, tal como
hemos visto, las razones y motivaciones de un laboratorio virtual de
psicología social. Además, en la red ya podemos encontrar algunas iniciativas
semejantes en otros paises y a nivel europeo como el Pan European Monitor.
Cabe entonces pensar cuál sería la estructura y el funcionamiento de
este nuevo concepto de laboratorio y de investigación. Como premisa
previa debe implementarse todas las ventajas y características de la
red, que hemos visto anteriormente, en el propio diseño del laboratorio-red.
El emplazamiento físico del laboratorio,
como lugar en el que se dispone de la infraestructura y la instrumentación
necesarias para el registro y análisis de los datos, será sencillamente
un servidor de Internet. Sin limitarnos a nuestras posibilidades actuales
podemos pensar en el registro on-line de señales multimedia, pasación
de cuestionarios auto-adaptables a las respuestas, análisis semi o totalmente
automatizados, devolución inmediata de resultados a los participantes,
etc. Esta especialización del tipo de pruebas nos lleva a una necesidad
básica que será integrar la colaboración de programadores y/o expertos
en lenguajes y software informáticos. Los equipos de investigación pueden
trabajar en la red, colaborando y aportando sus trabajos desde cualquier
punto conectado a Internet y adscritos a los proyectos de investigación.
Parte del secreto del laboratorio-red será la coordinación y la logística
de estos equipos, la apertura a participaciones externas y, como veremos
a continuación, la difusión y el contacto con la sociedad-red.
Los proyectos de investigación
surgirán de necesidades sociales que, mediante la red, se ponen de manifiesto
de manera espontánea. El laboratorio-red debe ser muy sensible a estas
necesidades y puede contar con extensas bases de datos de muestreos,
investigadores, instituciones colaboradoras, patrocinadores, etc. El
rápido acceso a las temáticas de interés social y el desarrollo de los
proyectos de investigación específicos será el papel inicial de la estructura
nuclear del laboratorio-red, cuyo principal capital será la confianza
que sepamos generar en las personas y colectivos. En este sentido el
laboratorio-red debe poder comportarse como una compañía que genera
confianza en sus inversores, garantizando un comportamiento transparente,
evitando los partidismos y promoviendo
activamente el interés social. Este funcionamiento no sería muy distinto
del que se da ya con éxito en muchas ONGs.
Seguramente la investigación psicosocial a través de la red no reemplazará muchos de los procedimientos tradicionales y planteará problemas similares de control metodológico, y es previsible que generará nuevas problemáticas. En todo caso la investigación en red muy probablemente condicionará los tipos y modalidades de investigación que resulten más eficientes en el futuro próximo. La flexibilidad espacio-temporal, la digitalización de la información, la rapidez y multiplicación de la comunicación horizontal que transpasa fronteras y diferencias culturales, la autonomía individual y la regulación de la intensidad de identificación e implicación que cada usuario puede definir y controlar discrecionalmente, son algunas de las características más notables que convierten la red un sistema de interacción social radicalmente nuevo y versátil, cuya evolución es aún dificilmente imaginable. La
escasez de recursos dedicados a la investigación, con la red deja de
ser el principal problema, a favor de la inventiva y creatividad del
equipo investigador, así como de su capacidad para conectar con las
necesidades psicológicas reales de la población y estimular su colaboración
activa en el proceso. Con esto la investigación gana en agilidad, facilidad
para los participantes e independencia de instancias extrínsecas. Igualmente
se facilita la colaboración multidisciplinar y la redimensión del número
de profesionales, que pueden simultáneamente intervenir en el análisis
e interpretación de resultados. Toda iniciativa y disponibilidad de
la comunidad, por pequeña y delimitada que esta sea, se integra sin
dificultad en el trabajo común.
Pero todo no son ventajas. La red amplifica algunos sesgos que no hay que desdeñar. El usuario de internet generalmente no tiene relación directa con el equipo investigador, lo cual implicará un plus de motivación para mantener centrada su atención a pesar de los múltiples estímulos alternativos que la misma red le ofrece. También se debilita el control que los investigadores tienen sobre los colaboradores y que puede redundar en el cuestionamiento de la veracidad y sistematicidad de la información recogida. Sin embargo esta misma situación puede entenderse como valor de libertad que incrementa la autenticidad y, por tanto, la validez interna de las aportaciones.
Derivado de la propia transculturalidad
intrínseca en la red, podrían derivarse problemas en la interpretabilidad
de los informes de los resultados en contextos culturales distintos
a los propios del equipo investigador, por lo cual, debemos estar alerta
y extremar las precauciones en el uso del lenguaje coloquial para la
información científica. No obstante estas
consideraciones, y lejos de abandonar la posibilidad de investigar en
la linea tradicional versus Internet, deberíamos aprovechar las ventajas
de una modalidad y de otra, potenciando la calidad y cobertura del trabajo
científico en psicología.
Seguramente las investigaciones en Internet serán relativamente breves, motivadoras, interactivas, imaginativas, más cercanas a los intereses psicológicos de los cibernautas y aportar algun tipo de retroalimentación en términos de autoconocimiento y concienciación. Las personas participarán en las investigaciones más como colaboradores activos y conscientes, deseosos de aportar informaciones útiles sobre sí mismos, que como sujetos pasivos, ingenuos, manipulables. Se requerirá creatividad y muchas innovaciones por parte de programadores e incluso hackers para desarrollar programas estimulantes de interacción social. Los participantes tendrán acceso a los resultados en muchos casos de modo inmediato, podrán refrendar sus propias respuestas para mayor conformidad. Los informes de las investigaciones serán transparentes para toda la sociedad y sometidas en mayor grado a la valoración y crítica social. *Trabajo publicado en: www.ub.es/dppss/lps/pres_lps.ppt
**Email:
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E-mail: info@enigmapsi.com.ar
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2002-2008 Editor Responsable: Lic Sonia Cesio ISSN 1853-1849 |