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Capitulo de Medicina Psicosomática
Lic. Ana Spagnuolo de Iummato Recibido el 14 de abril de 2009
Publicado por la Asociación Argentina de Psiquiatras Editado por el Grupo Guía S.A.
“La salud es un hábito psicosomático al
servicio de la vida y de la libertad de la persona que consiste
en la capacidad física para realizar con la mínima molestia
y si fuese posible con gozo, los proyectos vitales del sujeto”
Laín Entralgo
HISTORIA DEL CONCEPTOLos términos "psicosomático" y "somatopsíquico" fueron utilizados, respectivamente, por primera vez, por Johann Christian Heinroth [5] (1773-1843), en 1818, y por Maximilian Jacobi (1775-1858) en 1822. Siguiendo este recorrido histórico de precursores, hallamos a Carl Gustav Carus (1779-1868), médico y amigo de Goethe, a quien se le atribuye el mérito de describir por primera vez el cuerpo humano en su totalidad, como campo expresivo [6] . En 1876, el médico inglés H. Maudsley (1835-1918) que obtuvo gran prestigio por una clasificación de las psicosis etiológica y somatológicamente orientada, ya decía que “si la emoción no se libera, se fija en los órganos y trastorna su funcionamiento” [7] . Aún cuando el término psicosomático genera malentendidos, dado que en ciertas oportunidades se refiere a una aproximación holística médica y otras a un grupo diferenciado de dolencias, lo conservaremos en este recorrido como un intento abarcativo de referirnos a aquella zona de confluencia de las disciplinas médicas tradicionales. Atrapado en el dualismo soma – psique, iniciado en el planteo cartesiano, el pensamiento psicosomático también pendula entre enfoques que destacan la especificidad del enfermar – con el supuesto básico de que ciertas estructuras de carácter o determinada conflictiva, determinan ciertas dolencias- u otros que enfatizan la concepción del proceso patológico, como un fenómeno “biopsicosocial”, que en numerosas oportunidades comprende un listado de factores, sin terminar de explicar su imbricación en el resultado final que constituye el proceso patológico. El psicoanálisis freudiano, según Haynal y Passini21, proveyó la primera reflexión sistemática y el primer modelo etiológico para explicar síntomas corporales de tal modo que ya en 1913, Paul Federn presentaba un caso de asma estudiado mediante el psicoanálisis. [8] La expresión Medicina psicosomática fue introducida en el psicoanálisis por el discípulo de Freud, Felix Deutsch, quien en 1922 publicó el artículo “El campo de la psicoterapia en la medicina interna” y en 1928, “La posición del psicoanálisis en la clínica interna”. Thure von Uexküll, uno de los pioneros de la psicosomática en Alemania, ha descrito de una manera simple lo que significó la asociación de psicoanálisis y medicina psicosomática en Alemania. Sugiere la existencia de tres fases, la primera, que estaría caracterizada por Georg Groddeck (1866-1934) [9] , considerado por muchos como el padre fundador de la medicina psicosomática moderna, quien extendió el andamiaje de la metapsicología freudiana a las enfermedades orgánicas y manipuló símbolos y analogías con inimitable desenvoltura. Groddeck estaba convencido que la distinción entre cuerpo y psique era sólo verbal, no sustancial, que ambos constituían un todo único, negando la distinción entre enfermedades físicas y psíquicas. (GRODDECK19). La segunda fase se habría caracterizado por la introducción de métodos psicofisiológicos, con experimentos de hipnosis que habrían demostrado los condicionantes psicológicos de manifestaciones fisiológicas pero sin indicar una especificidad que permitiera predicciones. Los intentos de Félix Deutsch por introducir el psicoanálisis en la clínica médica –a principios de la década del 20- corresponderían también a este período. La tercera fase –una fase de creciente conciencia metódica [10] - se caracterizaría por el intento de aportar comprobaciones empíricas a las numerosas generalizaciones teóricas. Aquí se ubica a Flanders Dunbar y su estudio sobre los tipos de personalidad, y a Franz Alexander, con la teoría del conflicto psicodinámico específico. Thure von Uexküll tampoco olvida a Michael Balint, cuya duradera contribución residió en investigar la estructura de la relación médico-paciente. Balint acuñó para esa época una curiosa idea: planteó que la medicina más frecuentemente utilizada en la práctica médica es el propio médico. Pero que todavía no existía una farmacología para esa tan importante droga: ni dosis, ni frecuencia, ni indicaciones ni contraindicaciones. Y concluyó que lo más riesgoso era que la droga "médico" se administraba frecuentemente sin saber siquiera que se la estaba administrando ya que, aunque cada profesional piense que en su tarea produce solamente acciones técnicas, en realidad en cada acto o decisión médica hay necesariamente una interrelación entre acciones técnicas, imperativos ideológicos y condicionantes emocionales. El renovado interés por lo psicosomático corresponde a un genuino afán científico por superar el dualismo cartesiano que separa la "psiquis" de la "materia" y también, al mecanicismo subyacente en ciertas explicaciones de la medicina tradicional que, más allá del progreso que acarreó en muchas áreas de la investigación, redujo la visión y la interpretación de los fenómenos humanos de su riqueza y complejidad a una peligrosa explicación causalista. La mayoría de las concepciones causalistas diferencian a los trastornos en: · Trastornos psicogenéticos: aquellos provocados por fantasías que se expresan simbólicamente a través de una alteración orgánica. · Trastornos organoneuróticos: las funciones orgánicas pueden ser influidas fisiológicamente por actitudes instintivas inconcientes, sin que por ello los cambios que se produzcan tengan siempre un significado psíquico definido. · Trastornos somatogenéticos: son las llamadas patoneurosis y comprenden los trastornos psíquicos provocados por una enfermedad orgánica o investidos de significación psicológica "a posteriori". [11]
Desde nuestro enfoque de la medicina psicosomática, compartimos la definición de Laín Entralgo35i como “la orientación de la medicina que se caracteriza por incluir en cada acto médico y en cada juicio clínico, la consideración de las emociones inconscientes que contribuyen a que cada paciente, configure una persona enferma en una situación particular siempre diferente”, que comprende, además, las vicisitudes de sus relaciones con el médico, la familia y la sociedad. Puede leer el capitulo completo, descargando el archivo comprimido en formato zip, desde aquí
[1]
En
sus aplicaciones, podemos diferenciar la Psicosomática como ciencia
básica, como orientación médica y práctica clínica. Como ciencia básica,
la Psicosomática tiene por objetivo la observación e interpretación
de las relaciones entre estados, procesos y acontecimientos psicológicos
y biológicos, tal como son influenciados por el entorno que rodea
al sujeto, en la salud como en la enfermedad. Pertenece al grupo de
las ciencias naturales, tributaria del método experimental y abreva
a nivel teórico de los sistemas conceptuales provenientes de la Psicología
y la Biología. Como orientación médica, la Medicina Psicosomática
surge como reacción a las tendencias reduccionistas de la medicina,
encarnando una actitud que comprende al paciente en su totalidad,
atendiendo no sólo a los datos biológicos sino también a los factores
sociales y psicológicos que lo afectan a fines de lograr un más eficaz
diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad.
[2] “...en la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Munich, se exhibe en una vitrina especial, junto al microscopio de Alois Alzheimer una carta manuscrita de Freud en la que éste le agradece a Emilio Kraepelin la derivación de un paciente... Una vez más podemos apreciar cómo los grandes hombres en vez de disentir, se complementan”: Prof. Dr. Jaime Smolovich (Psiconeuroinmunoendocrinología, Prólogo,30) [3] Si no debe descuidarse la cura de los ojos sin la cabeza, ni la de la cabeza sin el cuerpo, tampoco debe tratarse el cuerpo sin el alma; si muchas enfermedades se resisten a los esfuerzos de los médicos helenos, procede de que desconocen el todo... Pues es un error entre los hombres, en estos tiempos, el intentar ser médicos para una de las dos cosas (la templanza del alma o la salud corporal) separadamente”. Platón ‘Cármides’ 156 e, 157 b) [4] En esta descripción observamos como las ideas de Platón acerca de los sueños se anticipan a la teoría freudiana. [5] El primer trabajo de este psiquiatra alemán, profesor de Leipzig- inscripto en la corriente vitalista de Xavier Bichat, es un artículo sobre la influencia de las pasiones en la epilepsia y en la tuberculosis. Esta nueva corriente vitalista tenía por objetivo introducir en el pensamiento organicista y experimental de la medicina del siglo XIX, factores de orden psíquico para dar cuenta de la etiopatogenia de ciertas enfermedades.
[6]
Para Carus, las enfermedades del alma proceden del inconsciente
o de la conciencia. Entre las primeras se encuentran las enfermedades
corporales, en las tres formas primordiales de fiebre, inflamación
y deformación. El segundo grupo de enfermedades, que se manifiestan
fundamentalmente en el espíritu consciente, son llamadas enfermedades
del alma o enfermedades psíquicas. (Lolas Stepke37).
[7] Tanto la sabiduría antigua como la premoderna reflejaron el conocimiento de la unidad cuerpo-mente en interacción bidireccional. Aristóteles dijo, “Psique (alma) y cuerpo reaccionan complementariamente una con otro, según mi entender. Un cambio en el estado de la psique produce un cambio en la estructura del cuerpo, y a la inversa, un cambio en la estructura del cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique”. [8] Sintéticamente podríamos decir que la psicosomática psicoanalítica parte del hombre enfermo y de su funcionamiento psíquico, para comprender las condiciones en las cuales ha podido desarrollarse una enfermedad somática y, en cambio, la medicina tradicional parte de la enfermedad y busca los factores etiológicos ya sean biológicos o psíquicos. Según Laín Entralgo35, quien sepa prescindir de todo dogmatismo de escuela –sea ésta “freudiana” o “antifreudiana”-, pronto advertirá que la contribución del psicoanálisis a la medicina puede cifrarse en cinco puntos principales: 1) el descubrimiento de la rigurosa necesidad del diálogo con el enfermo, así para el diagnóstico como para el tratamiento de su enfermedad (...) La palabra dejará de ser puro instrumento de pesquisa y se convertirá en agente terapéutico. 2) la estimación diagnóstica y terapéutica del componente instintivo de la vida humana. 3) el descubrimiento de la existencia y de la significación que en la vida del hombre tienen los diversos modos de la conciencia psicológica (inconsciente-preconciente-consciente). 4) una decisiva aportación al conocimiento cabal de la influencia que la vida anímica ejerce sobre los movimientos del cuerpo, y éstos sobre aquélla (correlaciones psicosomáticas). 5) la preocupación por ordenar comprensivamente en la biografía del enfermo el suceso de la enfermedad. Freud supo demostrar que la patografía es y debe ser biografía, en el más plenario sentido de esta palabra. [9] Groddeck había tomado el concepto de Ello de Nietzsche para denominar un campo más amplio que el que Freud describía para el inconsciente. Opinaba que el hombre estaba animado por lo desconocido, por un Ello que regula todo lo que hace y le sucede, sintetizando su idea en la frase “el hombre es vivido por el Ello”. Este concepto fatalista no era totalmente aceptado por Freud, que consideraba que las fuerzas del Yo permiten un dominio aunque sea parcial de sí y del mundo exterior. El Ello de Freud es un concepto tópico y un polo opuesto al Yo. Para Groddeck, que no acordaba con tales oposiciones, el Yo es una forma de expresión del Ello. Consideraba que los síntomas orgánicos se desarrollan de un modo similar al trabajo del sueño y a la dinámica de las neurosis y que son accesibles a la influencia psicoterapéutica. Dentro de su concepción, siempre que el Ello no llega a la satisfacción libidinal en razón de una censura severa, se manifiesta bajo la forma del sueño o de un síntoma; si por medio de dicho síntoma no se aporta ninguna satisfacción a la pulsión reprimida, el síntoma se repite, manteniéndose hasta la aparición de la enfermedad. “El síntoma como patofisonomía es, cual lenguaje del Ello, por así decir, el balbuceo de la impotencia humana. Comprender su significado, aceptar al hombre en su debilidad, y esto siempre recordando la propia humanidad, es la posición médica básica de Groddeck”. (CLAUSER10). [10] El órgano de difusión pionero en los Estados Unidos Psychosomatic Medicine fundado en 1939, anunciaba que sus páginas estarían destinadas a “publicaciones que trataran primordialmente de fenómenos observados concomitantemente desde ángulos psíquicos y somáticos en lugar de uno de ellos por separado” y señalaba como áreas de énfasis los “cambios fisiológicos que acompañan a la emoción... y los aspectos psiquiátricos de problemas médicos generales y específicos”. (Nemiah, J.C. Denial revisited: reflections on psychosomatic theory. Psychother. Psychosom. 26:140-147, 1975). Cabe recordar también como hecho histórico significativo que en el año 1946 surge la Organización Mundial de la Salud (OMS) que en su carta fundacional define a la salud “como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no simplemente la ausencia de enfermedad o afección”. [11] Lo opuesto, según Otto Fenichel, sería la pato-curación, en donde una neurosis desaparece con la irrupción de una enfermedad orgánica. Email: iummato@fibertel.com.ar
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2002-2008 Editor Responsable: Lic Sonia Cesio ISSN 1853-1849 |