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Relato de ficción para dar cuenta de las características
de la personalidad previa predisponente a la irrupción de un ataque
de pánico, incluyendo la
influencia del medio ambiente familiar y social, junto con el advenimiento
de un hecho traumático actual. Los Estevez viven en la casa materna perteneciente
a la familia de Alicia; en un anexo que construyeron recientemente
para poder establecerse alli y vivir por un tiempo. Lograron finalmente
armar el proyecto familiar que tanto deseaban: ahora pueden pensar
en el futuro. Sobreviene el primer embarazo y al cabo de unos meses
les informan que será varón. Al momento de la elección del nombre,
Pablo le recuerda a su esposa lo acordado previamente: el primer hijo
se llamaría como su padre, Angel. Su llegada generó mucha espectativa e inquietud. Alicia fue una mamá muy joven: tenía 20 años cuando Angel nació; estaba contenta y temerosa al mismo tiempo respecto de la cuestión de ser madre. Pablo también estaba muy nervioso: tener un hijo le produjo un sentimiento similar a una gran aventura...y fue un descubrimiento: qué pequeños que son los bebés, decía, a uno le parece que se van a romper....Como suele ocurrir en estos casos, fue todo un aprendizaje el hecho de cuidar a un recién nacido, junto con el desarrollo de la familia incipiente, y al mismo tiempo mantener la intimidad deseada con el mínimo de intromisiones (viviendo en el contexto de una gran familia). Angel tuvo dificultades para amamantarse, no
embocaba al pezón: sacudía la cabeza con desesperación, asi que al principio
tuvieron que ayudarlo; luego pudo alimentarse bien. Fue imposible alejar
de la escena a la abuela (materna) quien siempre les recordaba su vasta
experiencia, que la autorizaba a 'ayudar' a esta flamante
e 'inexperta' madre. A Pablo le resultaba difícil sacar a la suegra
de su casa (que de algun modo, era la de ella también); siempre lo lograba
pero terminaba cansado, desgastado y con profundo malestar. Fue después
de uno de esos momentos en que decidió mudarse: mis otros hijos no van
a nacer en esta casa, se dijo. Al cabo de dos años pudieron
vivir solos y posteriormente llegaron Lila y Sebastián, el más chico. Angel fue un chico juguetón, estudioso e inquieto;
también muy ansioso, frecuentemente se quejaba... 'estoy aburrido...'
decía. Le costaba dormirse, entonces su papá les contaba cuentos con
los que sus hermanos se dormían, pero Angel no; lo hacia un rato después
de que se apagara la luz y con frecuencia se despertaba por tener
pesadillas: soñaba con unos perros que lo corrían y lo alcanzaban.
En esos momentos llamaba con mucha angustia a su padre. Casi al mismo tiempo que empezó la escuela primaria
se le despertó el gusto por los juegos de magia, y cuando se dedicaba
a aprenderlos o hacía algunos trucos estaba abstraído, parecía tranquilo
y feliz. Por esa época su padre empezó a viajar frecuentemente, a
causa de su trabajo; por lo que no estaba todas las noches en casa.
Coincidió con el inicio del invierno. Volvieron las pesadillas: otra
vez se despertaba muy asustado. Ahora era su mamá quien lo tranquilizaba;
a ella le dijo una noche que tenía miedo de morirse . Esto fue una
señal para su madre, quien le aclaró que toda la familia estaba preocupada
por los viajes del padre, pero que esa situación duraría poco tiempo.
La explicación materna lo alivió, mejoró el sueño y lo cotidiano:
el colegio, los juegos, la relación con sus hermanos. Alicia en cambio,
empezó a preocuparse mucho por este hijo, le estaba encima haciéndole
preguntas y no ocultaba su preocupación por él. La neurosis fobica está caracterizada por la sistematización de
la angustia sobre personas, cosas, situaciones o actos, que se convierten
en el objeto de un terror paralizador.
En tanto que síntoma, la fobia es un miedo específico intenso,
cuyo estímulo es proyectado al exterior para disminuir la angustia.
Exige del fóbico reacciones adecuadas, medidas de lucha «contrafóbica»,
es decir una actividad de descarga. Un tal fenómeno es bastante trivial
y puede encontrarse ya sea en los limites de las experiencias normales
(ejemplo: el vértigo), sea más o menos neto en diversos estados neuróticos.
(1) Nuestro muchacho se encontraba cursando 3º grado
cuando ocurrió un problema con un compañero: Diego, quien era peleador
y siempre armaba lio. Un dia le dijo 'sos maricón' en relación a su
gusto por la magia; eso lo enfureció, se pegaron trompadas y volvió
a casa lastimado y desarreglado. En esta ocasión intervino su padre, diciéndole
que Diego era alguien asi, que esa era su forma de ser (liero) y que
no valía la pena darle tanta importancia al comentario como para agredirlo
(y lastimarse); que sería conveniente para él cambiar de actitud, ya
que ese chico seguiría igual. Existe una forma de neurosis típica en la que la fobia representa
el síntoma prevalente. La conducta neurótica no se limita a la expresión
de una angustia específica, sino que se complica con medios de defensa
y contracatexis (sustitutivos de las pulsiones reprimidas). Estos síntomas
y estos medios de defensa constituyen la estructura complicada de esta
neurosis, que tiende a reemplazar la angustia de un peligro interno
por el miedo de un peligro externo. La fobia, en tanto que manifestación
esencial de neurosis, apenas puede definirse por un fenómeno aislado:
el objeto fóbico y el terror que engendra en el sujeto. La clínica de
esta neurosis más bien nos muestra situaciones patógenas, donde el simbolismo
del objeto de la fobia se mezcla con un complejo afectivo particular
del sujeto. Estas «situaciones» se reducen a un numero pequeño de temas
y de conductas tabús. (2) En la adolescencia conoce a Lidia y le gusta mucho: siente que ella está 'muy fuerte';
intenta acercarse, gustarle. Pero le parece que todo lo que hace es
insuficiente, se siente inseguro y afectado por sus dudas e inhibiciones;
eso lo avergüenza. Otra vez aparece ansiedad y angustia, esta vez
relacionada consigo mismo: está contrariado, tanto deseo que le generaba
Lidia, pero es tan difícil ese acercamiento...finalmente opta por
renunciar a ella; no confia en su capacidad de comunicarse adecuadamente,
de encontrar las palabras justas tanto para estar con ella, como para
relacionarse con otras chicas después... En la mayor parte de las
fobias del adulto, la angustia es desencadenada por el espacio. Citemos,
como variedades en este vasto conjunto el gran vértigo fóbico (ejemplos:
miedo de las montañas, de los ascensores); el miedo a la oscuridad,
concebida ésta como un espacio amenazador; el miedo de los medios de
transporte (ejemplo: miedo del tren, fobia que sufría Freud); el miedo
de la muchedumbre, miedo de hablar o de aparecer en público.
Otra categoría de fobia se refiere esencialmente al medio social;
es decir son las relaciones individuales o colectivas con el prójimo
las que constituyen el objeto de una angustia pavorosa. La fobia al
enrojecimiento (eritrofobia), la fobia al contacto humano, a mirar a
tal persona; a hablar a un agente de policía, etc.
También
pueden persistir en el adulto fobias que son consideradas como restos
directos de experiencias infantiles.
Notemos, la particular importancia de la visión en la situación
fóbica: todos los síntomas están en relación con situaciones visuales.
Cada una aparece como una fantasía nueva, como una invención personal,
mientras que la posición neurótica es siempre la misma: desplazar la
angustia con un pretexto. Por ello, los signos parecen muy diversos,
y es preciso que lo sean, para desorientar al sujeto y hacerlo soportar,
por medio de ese tejemaneje,
la situación de angustia Luego de finalizar el secundario y haber conocido
a muchas chicas, se cruzó con Maggie, una nueva integrante del club
de magia, ése en el que estaba desde hacía algunos años. Le gustó,
se enamoró de ella; esta vez encontró la fuerza suficiente para encararla,
hablarle y armar una pareja estable, la que finalmente pasados algunos
años terminó en matrimonio. La vida de la pareja transcurrió felizmente durante un tiempo, pero luego comenzaron los problemas ya que la demanda cotidiana del trabajo, el dinero justo, los requerimientos de la vida en comun, la enorme autoexigencia de Angel frente a las responsabilidades, acumularon tanta tensión que afectó a la convivencia. Se le generó un conflicto importante y que le exigía resolverlo sólo, sin mediadores (como habían actuado sus padres en otro tiempo). Estaba ante una situación propia de la vida de un adulto. Notaba que estos desacuerdos matrimoniales le
generaban contradicciones: por un lado, una gran preocupación por
lo que ocurría, deseando intensamente poner lo mejor de si para buscar
la solución; y por otro sentía rechazo, desgano y queria abandonar
todo. Algo que le ocurría frecuentemente, era que
invitaba a Maggie a cenar con el propósito de dialogar respecto de
la conflictiva que atravesaban; y luego se distraía con la elección
del menú, con la otra gente, sentía cansancio (y no hablaban). Y aunque
esta situación le generaba confusión no podía modificarla. Angel notaba que se habían complicado también
sus cuestiones laborales, le costaba más de lo habitual concentrarse
en su trabajo, otra vez apareció el insomnio:
ni siquiera los juegos de magia lo distraían.... Luego de un tiempo de acercamientos y alejamientos
con su pareja, sobrevino el divorcio; situación que le generó intensa
depresión, aunque al mismo tiempo le proporcionó alivio, ya que resolvió
ese problema. La depresión es una forma de tristeza que sobreviene
cuando se pierde algo querido ya que implica una reacomodación personal
al nuevo estado, y al mismo tiempo una reacomodación social. Nuestro personaje sentía a la soledad en el
cuerpo, la cama le parecía enorme y fría; el trancurrir del dia le generaba
cierta perplejidad, ya que tuvo que cambiar algunas costumbres: ahora estaba sólo y al mundo de afuera lo percibía con
cierta extrañeza. La circunstancia de que ya que no estaba en pareja
lo obligó a armar de nuevo los fines de semana, el reencuentro con los
amigos que le habían quedado, y la vida en general. Si
los objetos fóbicos se perciben en el campo de la situación, el enfermo
está en camino de tener una gran crisis de angustia con todas sus manifestaciones
psicológicas y fisiológicas. Asimismo, se comporta de manera que evita
encontrarse con el objeto tabú,
lo que conduce a conductas de fuga muy diversas, según la forma y la
intensidad de la angustia subyacente. Ciertos sujetos se encierran en
sus casas para evitar la calle o el encuentro terrorífico. Otros se
limitan a hacer trayectos definidos: una sola línea de autobús, o excluyen
un medio de transporte o ciertos barrios, o ciertos quehaceres. Otros
huyen «adelante» en una preocupación siempre renovada. El estado de
alerta fóbico es comparable, pero es en cierto sentido más especializado,
más electivo: el fóbico se alarma ante todo lo que surge de sí mismo,
del claroscuro del mundo interior (tendencias, apetencias del instinto).
Este miedo de la oscuridad subjetiva es tanto más vivo cuanto que el
sujeto lo aumenta aún de manera inconsciente por la represión típica
de las demandas instintivas. El fóbico manifiesta horror ante estas
situaciones mal definidas y mal percibidas, en las que presiente la
cercanía de un peligro interno. Pero manifiestamente es de la oscuridad
exterior de lo que tiene miedo, y de ningún modo de sí mismo. Su pensamiento,
su mundo interior le parecen, por el contrario, sencillos y límpidos.
Tiende a proyectar fuera de si el drama que vive, y va hasta una verdadera
negación del mundo imaginario, del que es, sin embargo prisionero. Se
defiende contra sus pulsiones, negándolas. Quiere tener el aire frío
y seguro; lo logra algunas veces, pero tan sólo en parte, ya que su
«quién vive» perpetuo no cesa de traicionar su desequilibrio interior.(4) Pasaron los años; en la actualidad Angel está
atravesando el período de la mediana edad (alrededor de 40 años) y ya
no se le pasan desapercibidas ciertas señales: su respuesta ante el
trabajo no es la misma; cuida mucho sus vínculos que ahora son pocos;
reflexiona con frecuencia respecto de sus éxitos y sus fracasos...Pero
se siente cansado. Podría no estarlo, se dice. E inevitablemente vuelven
a pasar por su cabeza una serie de imágenes, cuya secuencia es similar
a la de una película. Alli reaparecen los sueños perdidos, aquellos
ideales que quedaron irremediablemente atrás, y un proyecto vital que
alcanzó a medias (segun su sentir). Revisa su vida y siempre se encuentra
esforzándose en su estudio, en su trabajo, buscando nuevas metas, nuevos
horizontes para su desarrollo personal y también... muchos fracasos,
devenidos de constantes peleas en diversas situaciones de amistad o
trabajo. Se dice: quién hubiera imaginado que las circunstancias
iban a tomar este rumbo? A lo largo de los últimos quince años parece
que viviéramos en otro país: no es igual el valor del dinero; perdí
mis ahorros; no se califica la experiencia acumulada con el paso del
tiempo ni la sabiduría que ello acarrea; no responden los amigos como
esperaba; y como pesa la soledad!... Piensa en cada uno de sus amigos actuales; y
claro... todos tienen urgencias y problemas. Recuerda también a viejas
amistades, que ya no están porque se perdieron en el camino, ése donde
él corría detrás de los sueños. Y se hace muchas
preguntas sobre todo, si hubiera optado por tal o cual camino, por
tal o cual otra profesión, suponiendo que le hubiera ido mejor. Revisa
aquel fallido matrimonio y sus viejos apasionamientos con los que
discutía y peleaba por la vida. Porque si bien para algunas cosas
es un hombre maduro y tiene mucho camino por delante; para otras se
siente viejo (para seguir luchando, por ejemplo). Es martes por la tarde y Angel vuelve desde
el trabajo, camino a su casa. La calle está cubierta de hojas amarillentas
y doradas...se viene el invierno, piensa... y siente mucha angustia;
se pregunta porqué? no es lindo acurrucarse al lado del fuego, escuchar
una hermosa música, esperar la primavera, ya es hora de buscar un
nuevo amor.....y empezar de nuevo... Pero no encuentra una respuesta que lo alivie.
Al llegar a su casa enciende el televisor. Las noticias son impactantes:
golpearon a un periodista que estaba realizando una nota, porqué?; pusieron
una bomba en otro banco por la retención de ahorros en el corralito;
mataron a un piquetero, se hará justicia?; secuestraron al padre de
un actor conocido... Nooooooo!!!... Llega a la conclusión de que es
mejor apagar el televisor, escuchar música y leer hasta que Se despierta con la música de su radio-reloj,
ese amigable aparatito que lo acompaña y que nunca le falla, que está
alli de noche cuando no puede dormir, firme junto a él cuando tiene
pesadillas... Se despereza, se levanta, se viste con desgano aunque
se entusiasma con la idea del humeante y oloroso café que se preparará
( hoy le sentiré el sabor? se pregunta...) De repente, el timbre...Quién será a esta hora?...
"Correo señor"... Cuando baja a abrir, recibe un telegrama de
la empresa: esta DESPEDIDO... despedido?! Noooo!!!!! no puede ser...!!! siente una ola
de calor y un mareo...debe ser por los nervios, se dice...al llegar
al departamento se pregunta: y ahora?...cuánto tiempo voy a vivir
con la indemnización? cuándo podré cobrar esa plata? de qué voy a
vivir después?...Siente molestias abdominales, como si estuviera descompuesto.
Luego de confirmar que sus intestinos funcionan aceleradamente, piensa...y
si voy a la cama nuevamente?...me va a tranquilizar...y algo pensaré...qué
pena no conocer un truco de magia para borrar lo que está pasando
ahora....En la cama siente frío (nuevamente), los mareos son más intensos
y se agrega una fuerte sensación de ahogo, de pensamientos muy feos:
si me pasa algo?, algo como...y si me muero sólo aqui adentro?...en
el trabajo me van a olvidar en unos días...EL TELÉFONO!!... está desconectado,
si me llaman no sonará...; intenta acercarse al aparato, pero ya casi
no tiene fuerzas para llegar alli...para hacerse cargo de si mismo...para
reponerse...siente mucho miedo..........!!!!!!!! La ambulancia lo llevó a la institución médica
donde lo examinaron, lo calmaron y lo diagnosticaron: está sufriendo
un ataque de pánico;
en adelante 'tiene que cuidarse, no le conviene que se repita, consulte con un terapeuta...' El
ataque de pánico es una crisis que resulta muy frecuente en
estos tiempos. Es un sindrome que presenta múltiples malestares y
amenaza al sujeto directamente en su integridad. El elemento desencadenante
generalmente está asociado a una situación presente de intenso estres,
que supera los límites tolerables de sufrimiento, y su irrupción se
vive como una situación sorpresiva. Como se puede advertir en este relato, hay una
serie de padecimientos previos que debilitan cotidianamente a la personalidad
del sujeto, la menoscaban pero se intenta que pasen desapercibidos;
por eso en un momento dado, con el acontecer de un hecho con intensidad
traumática, la persona siente que dejó de ser quién era sin comprender
porqué; y se manifientan varios síntomas al mismo tiempo. Hay sensación
de catástrofe. En el Manual de Diagnóstico y Estadística de las Enfermedades Mentales, de
la Sociedad Norteamericana de Psiquiatría (DSM V) se define al ataque
de pánico como un período
discontinuo de miedo o incomodidad, sin un objeto determinado que
lo genere ("temor sin objeto") en los cuales varios síntomas
se desarrollan abruptamente y alcanzan su pico rápidamente (se calcula
que entre 5 y 10 minutos). Los ataques de pánico sobrevienen junto con
cuadros de agorafobia (situaciones donde la salida pueda ser dificultosa), e incluyen situaciones típicas como temor a
quedarse solos en la casa o que no pueden dormir sin compañía (claustrofobia) Algunos de los síntomas característicos del ataque de pánico son: palpitaciones (el corazón salta en el pecho); respiración entrecortada, ahogos; transpiración
intensa; sofocos; temblores; sensación de inestabilidad, de estar
extenuado; sentimiento de falta de respuesta de ‘la cabeza’; náuseas;
mareos o vértigos; sensación de terror; sentimientos de despersonalización; miedo a perder el control o a volverse loco;
miedo intenso a morir; parestesias; miedo a padecer un ataque al corazón;
entorpecimiento o sensación de parálisis. Es urgente la consulta con un profesional Psi,
experiencia a partir de la cual sobreviene la posibilidad de repensarse en relación con las situaciones
vivenciadas como de pérdida y de fracaso, ya que a causa de ellas se instala ese estado de dolor
psíquico que cada vez abarca mayores aspectos de la persona, fragilizándola
progresivamente. El sujeto queda expuesto; disminuye su capacidad
de defenderse eficazmente. Es necesario recuperar la integración de
la persona, reestablecer el equilibrio emocional; reflexionar acerca
de las relaciones interpersonales y las del mundo laboral; ya que
desde alli se incrementó la tensión que derribó el equilibrio. Cabe recordar que se trata del tramo vivencial
relacionado con la situación actual, pero que E-mail: info@enigmapsi.com.ar |
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