|
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
Viena, martes 31-3-1885 Carta de Freud a Martha*
Mi dulce amada: Aparte de tus dos encantadoras cartas, otras muchas cosas agradables me han ocurrido en estos últimos dias y quiero contártelo todo detalladamente. En primer lugar, mi segundo artículo sobre la cocaína ha sido reproducido textualmente en un Zentralblatt. En segundo, he recibido del doctor Pritchard, a quien todos conocen, una simpática carta que no dejaré de contestar y que te adjunto. Me alegro mucho ahora de haberle dicho que fuera a Wandsbeck. Pero lo más importante de todo es que he hecho unos cinco o seis descubrimientos excelentes en la especialidad de anatomía cerebral, que me darán base para escribir mi siguiente artículo. Algunas de las cosas que estoy descubriendo están siendo publicadas sueltas, semanalmente, por otra persona (de Leipzig) y estoy esperando hasta reunir todo el material necesario para dar a luz un trabajo completo. No estoy seguro de si debo enumerar el acontecimiento siguiente entre los agradables. La elección victoriosa de mi rival para el puesto de Sekundararzt no ha sido confirmada aún por el gobierno local, porque es húngaro y desde ahora en adelante las personas de esta nacionalidad van a ser consideradas como extranjeros. Existe la posibilidad generalizada de que el gobierno local me nombre a mí en vez de él. Pero por ahora, tengo pocos deseos de formar parte del personal del hospital. Lo que deseo, como tú sabes, es ir a París pasando por Wandsbeck, y tener el suficiente tiempo libre para terminar mi trabajo sobre el cerebro y más adelante la independencia precisa para ponerme seriamente a determinar cuáles son las posibilidades que tenemos aquí. Si acepto el cargo, lo primero que sucederá es que no tendré tiempo de acabar el trabajo que estoy realizando sobre el cerebro; y lo segundo, es que no me darán permiso para hacer el viaje, por lo que tendría que abandonar el puesto dentro de dos meses. Esto irritaría al Primarius Hein. Por otra parte, si renuncio al viaje y continúo con la rutina del hospital, perderé mi paciencia. Es cierto, desde luego, que todavía no me han concedido la subvención, y mucha gente diría que es una locura rechazar un empleo que solicité hace un mes. Pero el diablillo que llevamos dentro es lo mejor de cuanto poseemos. Es el propio yo. No debe uno meterse en nada si no siente entusiasmo. Qué te parece? Dime cuál es tu opinión. Hoy hace cuatro años que me doctoré, y lo he celebrado tomándome unas vacaciones y visitando a Breuer al mediodía. El trabajo comienza mañana otra vez. Estoy muy bien y confío en que tu también lo estés. Si pudiera verte...te reconocería en la calle? De vez en cuando veo alguna mujer que se te parece, por tal o cual rasgo de su persona, e invariablemente la sigo para convencerme de que no eres tu. Probablemente no vea Viena de nuevo hasta que seas mi esposa. Que tal cosa suceda pronto es el deseo de tu Sigmund
*'Cartas de Amor' Sigmund Freud - Clásicos universales - Colección Fontana - España 1995 E-mail: info@enigmapsi.com.ar
|
|
EnigmaPsi
(c)
2002-2008 Editor Responsable: Lic Sonia Cesio ISSN 1853-1849 |