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“TABUÉS SEXUALES EN NUESTRA SOCIEDAD” Recibido el 6 de junio de 2006 Humberto Aguilera* De manera significativa se ha hablado
respecto a las prácticas anticonceptivas en la actualidad. Esto se constituye
un gran avance en la liberación de la represión sexual en la que hemos
estado inmersos. No podemos hablar de una conquista de la educación sexual
fuera de tabúes dentro de México, ya que el estigma de prohibido y de
pecaminoso que usualmente le atribuyen al sexo constituye el “pan
nuestro de cada día”. Según lo que mencionan los esposos McCary
en su libro de Sexualidad Humana, es que los países de habla hispana suelen
ser territorios de hondas y arraigadas tradiciones, y una de las más profundas
entre éstas, sobre la que se sustenta prácticamente toda la estructura
social y política es la familia nuclear, la cual la mujer es el sustento
de la estructura. Dentro de mi opinión creo que es prioritario que entendamos
a la familia mexicana para poder entender qué función juega el tabú dentro
de este sistema familiar. Según los McCary expresan que el problema más grande
constituye la falta de educación sexual la principal fuente de problemáticas
a este nivel y que al considerar a la pareja y a la familia, la carencia
de una adecuada educación acerca de la sexualidad tiene consecuencias
importantes: los papeles sexuales rígidos y estereotipados conllevan
a una desigualdad entre los sexos, la cual establece relaciones de poder,
en el seno de la pareja y de la familia, que por lo general van en detrimento
de la mujer, las mismas contradicen la esencia de lo que de modo ideal
debiera ser una estructura armónico y cooperativa. Desde mi punto de
vista, creo que tiene razón, ya que al desarticular toda la estructura
a través de la formación educativa y de valores en la formación sexual,
se vuelve la situación más nivelada, ya que la desigualdad sexual desaparece
para volver en una situación cooperativa. Esto está empezando a cambiar en México por la transición
de los roles en la mujer, ya que genera una mayor igualdad en muchos aspectos.
Los tabúes pues ejercen una forma de mantener oculta toda esta desigualdad
y anticiparse ante la reacción sana de toda mujer dentro de toda esta
estructura familiar. Por ello, nunca se habla de sexo frente a mayores,
nunca se debe mencionar la palabra sexo, ya que es reprimida por la figura
de autoridad y en donde el manejo insuficiente de términos y la abundancia
de términos punitivos permeados por las tradiciones y valores rígidos,
han coartado la manifestación sana que tiene todo miembro de la familia
por lo sexual. Por ello, debemos de ser francos al utilizar todos los
términos de nuestra sexualidad para favorecer la exploración y la liberación
de la culpa a la que siempre se ve inmerso cuando es niño en el descubrimiento
de su propia sexualidad. Casi siempre somos víctimas de nuestras propias
proyecciones, ya que tenemos el gran problema de no reconocer nuestras
propias limitaciones, nuestras propias problemáticas. Si en cambio, recibimos
educación sexual para favorecer el conocimiento profundo de un área tan
poco explorada a comparación de la gran tradición oriental en considerar
al sexo como un ritual místico y en el que se puede alcanzar la espiritualidad,
nos encontramos a diferencias culturales muy significativas y que favorecen
el conocimiento diverso de la sexualidad en diferentes culturas. Es por
ello importante recalcar que la represión por la autoridad eclesiástica,
como lo es la madre, que es considerada como figura materna de autoridad,
nos sigue castrando de manera significativa en la educación sexual de
nuestros hijos. Los tabúes sexuales podrían analizarse de la siguiente
manera. Podrían considerar como válvulas de presión ante la problemática
sexual, por ello existen innumerables mitos, fantasías y leyendas alrededor
de ello. Si analizamos el término tabú, los autores mencionan que se
constituye como una prohibición absoluta basada en la religión, las tradiciones,
las costumbres sociales o la superstición. Estas prohibiciones generalizadas
a nivel sexual constituyen un verdadero acoso, ya que en la época de la
colonia fueron duramente castigadas con métodos de tortura. En la actualidad
constituyen un pecado si son fuera de matrimonio o si son practicadas
antes del mismo. Esto se vuelve un doble vínculo, ya que a pesar de que
lo fomentan dentro del matrimonio, lo prohíben de manera drástica, ya
que debe de ser “como Dios manda” y en donde se prohíbe la
fornicación ya que se constituye con el único fin de la procreación.
En realidad suena algo paradójico, ya que la sexualidad se constituye
de por sí una forma natural de recreación del ser humano y considerarla
nada más para la procreación resulta muy rígido. Es muy difícil luchar
contra los poderes eclesiásticos, debido a que las prohibiciones resultan
ser las manifestaciones conductuales mejor practicadas, es decir si se
prohíbe fumar en un lugar, resulta la conducta que más se propicia violar.
De igual manera si se prohíbe el sexo, va a resulta lo más practicado
en la sociedad. A lo mejor el gran problema que existe actualmente es
la falta de contexto, de época en la que se encuentran todos estos tabúes.
Si pudiésemos considerar que en la época colonial tener los hijos que
Dios manda constituía la única forma de evitar que diezmara la población
ante una peste bubónica, resulta competente ya que esta enfermedad provocó
muchas muertes. El problema actualmente es que debido al descubrimiento
de los antibióticos, la sobrepoblación actualmente se constituye un gran
problema económico, aunque ha aparecido una mayor brecha entre ricos y
pobres. A lo mejor los tabúes han sido constituidos como reguladores
sociales, para modelar la conducta de la gente de cierta forma. A lo
mejor algunos son convenientes, otros no, en la mayoría están permeados
por las creencias, los valores y las tradiciones. Esto resulta sumamente
complejo ya que nunca nos podremos poner de acuerdo si el sexo fuera del
matrimonio es válido o no. El gran problema es cuando las normas y los tabúes
se salen fuera de contexto, ya que hay que velar por el conocimiento científico,
comprobable y viable para el desarrollo de la sociedad. Para ello fue
oportuna la edad media, en donde se coartó el desarrollo del conocimiento
científico, pero en la actualidad nos debemos de preocupar por los aspectos
sexuales más relevantes. Si deseamos tener una sociedad más plural, más
tolerante y más abierta ante negociaciones oportunas ante el desarrollo
de factores previsibles de la sexualidad de las personas, necesitamos
transformarnos de una lógica sexual victoriana que predomina mucho en
México y en muchas regiones del mundo, hacia la liberación controlable
y medible de la sexualidad en todas las manifestaciones. Si encontramos
marchas de homosexuales en las calles de México o Guatemala, vemos que
la sociedad pluralista y abierta ante los nuevos desafíos que esta época
nos plantea benefician de manera significativa a la aceptación de nosotros
mismos, ante la ruptura de barreras y de comunicaciones. La desaparición
de los tabúes y su consecuente transformación hacia la discusión de la
sexualidad en las escuelas, universidades y su sistemática implantación
en los programas de estudio curriculares, constituye un avance hacia otra
nueva época en donde la navaja sea alejada de esa lengua que está profiriendo
palabras obscenas y sea la mano que colabore en el descubrimiento de un
nuevo potencial. Email: aguilera99@yahoo.com . + Fundador y webmaster
de LA REVISTA INTERNACIONAL DE PSICOLOGÍA: http://psicologiarevista.99k.org/ E-mail:
info@enigmapsi.com.ar
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2002-2008 Editor Responsable: Lic Sonia Cesio ISSN 1853-1849 |